En la Solemnidad de la Epifanía del Señor, cada 6 de enero, la Iglesia Católica celebra la Jornada del catequista nativo y en España, además, el día del Instituto Español de Misiones Extranjeras (IEME), una institución volcada en la misión ad gentes desde hace más de un siglo.
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| Los catequistas nativos son importantes colaboradores de los misioneros. Crédito: Obras Misionales Pontificias. |
En el año 1957, el Episcopado español estableció esta jornada
como la fiesta del Seminario de Misiones, fundado en 1920 en la Archidiócesis
de Burgos por petición del Papa Benedicto XV, y que es el precedente del
IEME.
Este año 2024, la jornada se celebra bajo el lema “El catequista, rostro
amable del evangelio”. La mitad de la colecta (el pasado año, de casi 60.000
euros) se destina al Dicasterio para la Evangelización y la otra mitad para el
IEME.
La entonces Congregación para la Evangelización de los Pueblos —hoy
Dicasterio para la Evangelización— instó en 1958 a que en esa jornada sirva
“para apoyar la formación y cooperación con el catequista nativo”, explica el
P. López, quien subraya que la fecha de la Epifanía “es un día para rezar por
todos los misioneros y misioneras, por los catequistas nativos” y, además,
“para que sintamos nuestra vocación bautismal y misionera, demos gracias y nos
pongamos juntos a esta tarea del anuncio y de la evangelización”.
¿Qué es un catequista nativo?
El P. José María Calderón, director nacional de Obras Misionales
Pontificias (OMP) en España, explica a ACI Prensa que la figura del catequista
nativo es bien diferente de la que se entiende de manera habitual en Occidente,
donde el catequista se ocupa de forma principal de formar a niños y jóvenes
para la Primera Comunión o la Confirmación.
“Cuando hablamos de catequistas nativos hablamos de personas
(hombre o mujeres) que llevan el peso de la comunidad”, describe el P.
Calderón. Además de transmitir la fe prepara a quienes quieren celebrar su
matrimonio o se están muriendo: “Hacen celebraciones de la Palabra y explican
el Evangelio los domingos, celebran los entierros”.
Su papel en la misión, añade “es fundamental” porque, sin ellos,
“no se podrían mantener las comunidades cristianas. Piénsese que hay sacerdotes
que atienden una parroquia que tiene 20, 30 o 40 comunidades. A algunas de
ellas pueden acceder una o dos veces al año, a otras quizás una vez al
trimestre o al mes.. Los catequistas mantienen la fe y la vida cristiana de los
bautizados”.
El P. López subraya que para los que se embarcan en la misión ad
gentes “es una suerte y una gozada poder hacer juntos este
camino de anuncio de evangelización, con los catequistas nativos”, por ello,
considera que “es importante que hoy en la Iglesia apoyemos y recemos por estos
catequistas. Y, sobre todo, valorar su tarea y su misión”.
Catequista nativo: “Gente buena y piadosa”
El perfil del catequista nativo varía y no existe una
estadística de cuántos son ni dónde están presentes. Pero “son muchos, porque
muchas son las necesidades”, detalla el director de OMP en España.
Los misioneros buscan, si es posible y necesario, a una persona
que pueda “liderar la comunidad cristiana a la que no puede atender de modo
ordinario”, explica el P. Calderón. Esta persona debe tener “alguna preparación
y una cierta vida moral”, y es frecuente que se elija para esta labor “a quien
es, de suyo, el líder de la población, el que hace un poco de responsable
étnico de la comunidad, porque es la persona más respetada y con más autoridad
moral”, añade.
“Siempre son gente buena y piadosa, con cierto prestigio en sus
comunidades y con amor a su gente”, resume el P. Calderón.
Además de sus cualidades personales y su posición, “el misionero
debe cuidar su formación religiosa para que pueda ayudar al resto de la
comunidad”, de tal forma que es habitual que los catequistas nativos sean
reunidos una o dos veces al año con este fin.
Retos del Instituto Español de Misiones Extranjeras
El P. Jorge López es misionero desde el año 2012 en Zambia
donde, entre otras actividades pastorales, ha traducido el Misal al idioma
kaonde, una de sus lenguas mayoritarias. El pasado mes de junio ha asumido la
dirección del IEME, una institución que a lo largo de más de 100 años ha
enviado medio millar de sacerdotes a lugares de misión en América África y
Asia.
Junto a otros misioneros que desarrollan su labor evangelizadora
en Cuba, República Dominicana y Zimbabue, se plantea tres retos principales de
la animación misionera.
El primero, “cuidar y acompañar a los misioneros que están en
los 12 equipos en misión presentes en el mundo y también los que están aquí ya
en España”.
En segundo lugar, seguir ofreciéndose “a las Iglesias, a los
obispos en España, para la animación misionera, especialmente entre los
sacerdotes” mediante la visita a los seminarios, impartiendo retiros y
haciéndose presentes en encuentros con sacerdotes.
El tercer reto que se propone afrontar el P. López al frente del
IEME para los próximos cinco años es lograr “que nuestra presencia y nuestro
testimonio ayude a que los cristianos todos descubramos nuestra vocación
bautismal y misionera y todo lo que esto supone”.
Por Nicolás de Cárdenas
Fuente: ACI
