Al recibir a los integrantes de la Delegación ecuménica de Finlandia, el Papa Francisco les recordó el valor de sumergirse juntos "en las heridas de los necesitados"
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| El Papa con la Delegación Ecuménica de Finlandia (Vatican Media) |
Y les dijo que el Bautismo pide que se realicen
"obras de justicia y gestos concretos de cercanía" a quienes son
víctimas de la opresión y de las guerras
El
Bautismo llama a todos los cristianos "a realizar obras de justicia con
gratuidad", así como "gestos concretos de cercanía" a quienes
son víctimas de "la injusticia, del descarte, de las diversas formas de
opresión y especialmente de las guerras".
Con
estas palabras el Santo Padre dio la bienvenida esta mañana a los integrantes
de la Delegación ecuménica de Finlandia, que llegó a Roma, como cada año, con
motivo de la fiesta de San Enrique, patrono del país escandinavo, en el que se
reúnen – dijo el Papa – "no sólo luteranos y católicos, sino también
ortodoxos y metodistas". Al agradecer a la obispa luterana de Helsinki,
Irja Askola, que encabeza esta delegación, sus condolencias por la muerte de
Benedicto XVI, Francisco retomó la referencia al Mar Báltico para referirse al
conflicto en Ucrania:
“Agradezco también lo sugerente que ha sido su
evocación a través de la imagen del Mar Báltico, fuente de vida amenazada por
la acción del hombre, lugar de encuentro dolorosamente afectado por el clima de
enfrentamiento provocado por la feroz sinrazón de la guerra, que es siempre una
derrota, siempre”
Sumergirse en las heridas de los necesitados
Debemos
estar agradecidos al Bautismo – afirmó el Pontífice – pues ha permitido la
reconciliación "con Dios, con los demás y con la creación":
“Somos hijos reconciliados y, por tanto, estamos
llamados a estar cada vez más reconciliados entre nosotros y a ser agentes de
reconciliación en el mundo”
Además,
al referirse a la Semana de oración por la unidad de los cristianos, que
comenzó ayer, el Papa invitó a los cristianos a ser "testigos de la fe en
Cristo", y a sumergirse, juntos, "en las heridas de los necesitados"
así como Él "se sumergió en la fragilidad" de la condición humana:
“En la comunidad de todos los bautizados, sabemos que
estamos efectivamente unidos entre nosotros, aquí y ahora, con cada hermana y
hermano en Cristo, pero también con nuestras madres y padres en la fe que han
vivido antes que nosotros”
La belleza de la unidad
Con
San Enrique – dijo el Santo Padre – "testigo de la fe, mensajero de la
esperanza e instrumento de la caridad", celebramos "la comunión
ecuménica de todos los santos, conocidos y desconocidos, renacidos a nueva vida
de las aguas del Bautismo":
“En todo, reconozcamos cuán grande es la unidad que
nos une y cuán importante es rezar juntos, trabajar asiduamente y dialogar
intensamente para superar las divisiones y ser, según la voluntad del Señor,
una cosa sola en la comunión trinitaria, para que el mundo crea”
Sin
embargo, no basta la conciencia de todo esto, es necesario alimentar "una
verdadera pasión – señaló Francisco– que brota del amor a la comunión, del
deseo de superar el contra-testimonio dado por las laceraciones históricas
entre los cristianos, que tanto han herido la unidad del Cuerpo de
Cristo":
“Hoy se necesita, sobre todo, un celo ardiente por la
evangelización, porque anunciando juntos, nos redescubrimos hermanos y
hermanas; y porque nos damos cuenta de que no podemos difundir dignamente el
nombre de Jesús, nacido, muerto y resucitado por todos, sin testimoniar la
belleza de la unidad, signo distintivo de sus discípulos”
El Papa los invitó a no cansarse nunca "de amar,
de esperar, de buscar a los alejados, de arder por dentro en el deseo de
anunciar a Jesús y de construir la unidad" y a pedir el don "de un
renovado celo apostólico", para redescubrir "a los demás creyentes
como hermanos y hermanas en Cristo, para sentirnos apóstoles reconciliados por
Dios para reconciliarnos entre nosotros y ser constructores de reconciliación
para el mundo".
Francesca
Sabatinelli
Vatican
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