Ayer la Iglesia celebró la Solemnidad del Bautismo del Señor, este artículo presenta 5 datos que tal vez no conocías sobre el sacramento del Bautismo, puerta para los otros sacramentos.
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Imagen referencial. Crédito: Josh Applegate / Unsplash |
1. Jesús mismo fue bautizado
La periodista, bloguera y oradora católica Marge
Fenelon comenta en un artículo del National
Catholic Register que “Jesús fue y es el Rey de reyes,
Dios-Hombre y el Todopoderoso. No tenía absolutamente ninguna necesidad de ser
bautizado. Él es la salvación y Él mismo no la necesita. En la Cruz, la sangre
y el agua que brotaban de su costado son ‘figuras del Bautismo y de la
Eucaristía, sacramentos de vida nueva’, como dice el Catecismo (CEC 1225)”.
“Aún
así, Jesús insistió en que Juan lo bautizara (a pesar de la resistencia del
Bautista). Jesús le dijo: ‘Permítelo ahora, porque así conviene que cumplamos
toda justicia’ (ver Mt 3,14) ¡Qué ejemplo para todos nosotros!”.
“Desde
el día de Pentecostés la Iglesia ha celebrado y administrado el santo Bautismo.
En efecto, San Pedro declara a la multitud conmovida por su predicación:
‘Convertíos [...] y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de
Jesucristo, para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu
Santo’ (Hch 2,38)”, indica el Catecismo en el numeral 1226.
San Higinio, Pontífice aproximadamente
entre los años 138 y 142, instituyó al padrino y la madrina en el Bautismo de
los recién nacidos para que guíen a los pequeños en la vida cristiana.
2. Tiene varios nombres
Bautizar,
del griego “baptizein”,
significa “sumergir” o “introducir dentro del agua”. Esta inmersión simboliza
“el acto de sepultar al catecúmeno en la muerte de Cristo, de donde sale por la
resurrección con Él” (CEC 1214).
Este
sacramento también es llamado “baño de regeneración y de renovación del
Espíritu Santo”, así como “iluminación”, porque el bautizado se convierte en
“hijo de la luz”.
San
Gregorio Nacianceno decía que es “don, porque es conferido a
los que no aportan nada; gracia, porque es dado
incluso a culpables; bautismo, porque el pecado es
sepultado en el agua; unción, porque es sagrado y
real (tales son los que son ungidos); iluminación, porque es luz
resplandeciente; vestidura, porque cubre
nuestra vergüenza; baño, porque lava; sello,
porque nos guarda y es el signo de la soberanía de Dios”.
3. Sus promesas se renuevan cada año
En todos los bautizados, niños o adultos, la fe debe
crecer después del Bautismo. Por eso, la Iglesia celebra cada año en la vigilia
pascual la renovación de las promesas del Bautismo. La
preparación al Bautismo solo conduce al umbral de la vida nueva. El Bautismo es
la fuente de la vida nueva en Cristo, de la cual brota toda la vida cristiana”
(CEC 1254).
Fenelon
indica también en su artículo que “el Bautismo de Jesús, de hecho, el Bautismo
en general, me asegura la promesa de salvación de Dios para quienes lo
buscan. Dios sabe, literalmente, que ciertamente lo busco. La Iglesia llama al
Bautismo ‘baño de regeneración y renovación del Espíritu Santo’. ¡Eso sí que es
algo maravilloso para reflexionar!”.
4. Un no bautizado también puede bautizar
Indica
el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 1256) que “son ministros ordinarios del
Bautismo el obispo y el presbítero y, en la Iglesia latina, también el diácono. En caso
de necesidad, cualquier persona, incluso no bautizada, puede bautizar si
tiene la intención requerida y utiliza la fórmula bautismal trinitaria”.
“La
intención requerida consiste en querer hacer lo que hace la Iglesia al
bautizar. La Iglesia ve la razón de esta posibilidad en la voluntad salvífica
universal de Dios (cf. 1Tm 2,4) y en la necesidad del Bautismo para la
salvación (cf. Mc 16,16)” (CEC 1253).
5. Es un sello único y permanente
“El
Bautismo imprime en el cristiano un sello espiritual indeleble (character)
de su pertenencia a Cristo. Este sello no es borrado por ningún pecado,
aunque el pecado impida al Bautismo dar frutos de salvación.
Dado una vez por todas, el Bautismo no puede ser reiterado” (CEC 1272).
Fenelon
recuerda asimismo que “junto con el Bautismo, se me dio una misión y no soy la
única. A todos los bautizados se les ha encomendado la misión de difundir la
Buena Nueva de Jesucristo hasta los confines de la tierra y bautizar a todos
los pueblos”.
“Traer a otros a la Iglesia no es
una opción; es una obligación”, remarca.
Fuente: ACI