Este sábado Diana dará el 'sí' como hermana de la congregación de San José de Cluny. Apasionada de la música y el deporte, ha relatado en ECCLESIA cómo sintió 'la llamada' de Dios
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| Dominio público |
Diana ha
compartido en ECCLESIA su emoción tras culminar su “proceso" hacia la
consagración: “No puedo separar mi vocación de mi historia personal de
vida”. Ha calificado de “segunda llamada” esta
vocación puesto que, la primera, a sus veinte años, fue más bien pasajera. A
pesar de no haberla continuado, años después esa vocación volvió a hacerse
presente.
En este sentido, la viguesa ha considerado que uno nace con una vocación, soñada por el Señor, y que es trabajo de nosotros “descubrirla”. “El señor me ha dotado de unas capacidades, unos dones y unas cualidades que luego yo, personalmente en mi libertad, acepto o no crecer en ellas, entrenarlas y ponerlas al servicio”, ha añadido
Diana nació
en Las Palmas de Gran Canaria en 1980. Viguesa de adopción, es la mayor de
cuatro hermanos. Antigua alumna de San José de Cluny, se declara apasionada de
la música y del deporte. Una de sus obligaciones pasadas fue ser entrenadora de
fútbol sala. “Me encanta el fútbol sala, la docencia y el
deporte con chavales, era mi pasión”. Durante su noviciado en
la Consagración San José de Cluny pudo seguir practicándolo y, a pesar de que
ahora estará 100% dedicada a la consagración, el deporte nunca dejará de ser
una de sus pasiones, ha asegurado.
Diana
también convivió con una enfermedad, lo que supuso un punto de inflexión en su
vida. “No hay nada como sentir la limitación y vivir la pobreza desde la
experiencia: pasé dos veces entre la vida y la muerte por una enfermedad que no
se diagnosticaba, ya que los médicos decían que era algo psicológico y resulta
que era un problema de intestino”, ha expresado.
Ese duelo y nuevo deseo por formar
parte de la congregación resultó ser una sorpresa para su familia, pero no lo
tomó como algo extraño y alejado de ella. Una vez iniciada como novicia, “entré
sin mirar qué me iba a esperar y por no tener expectativas no idealice pero eso
me ha ayudado a dejar disfrutar de cada momento y dejarme crecer en ellos” , ha
explicado.
En este momento, se prepara para la
celebración de este sábado Está en proceso de “retiro” para sumergirse en “la
importancia de ese “sí” que será para siempre”, ha dicho. Para ello prepara sus
lecturas y se mentaliza para recibir la bendición del rito de consagración
perpetua que, ha comentado, le “pone los pelos de punta”.
Fuente: ECCLESIA
