La guerra sigue un día más en Ucrania mientras las tropas rusas intentan avanzar frente a la resistencia de los ucranianos. Sin embargo, cada vez hay más muerte y sufrimiento.
| Ihor (izquierda) y Bohdan (derecha) son dos jóvenes seminaristas ucranianos estudiando en Roma estudiando / CARF |
Dos
de ellos son Bohdan
Luhovyi, de 26 años, e Ihor Bazan, de 24, dos de los ocho estudiantes
ucranianos que se forman en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz. Ambos
son seminaristas y en este tiempo de formación se encontraban en el Colegio
Basiliano de San Josafat, y son miembros de la Iglesia greco-católica.
Estudian Comunicación
Institucional en
esta universidad y con dolor cuentan en una entrevista con el Centro Académico Romano Fundación
(CARF) lo
que están viviendo estos días así como la fe de un pueblo que ha sufrido mucho
a lo largo de la historia.
A
continuación ofrecemos algunos de los fragmentos de la entrevista de Gerardo Ferrara con los
jóvenes Bohdan e Ihor para CARF:
-Ambos sois muy jóvenes, como muchos de
vuestros amigos que se encuentran en Ucrania combatiendo esta guerra tan
absurda. Vosotros estáis aquí estudiando en la Facultad de Comunicación
Institucional y ahora mismo estáis involucrados en otra batalla, la de la
comunicación, ya que esta es una guerra también de comunicación y vosotros, por
primera vez en Roma, sois “comunicadores” de una situación en la cual la
Iglesia está particularmente implicada en ayudar a la población ucraniana.
-Bohdan:
Así es, y además pertenecemos
a dos diócesis distintas de la Iglesia greco-católica de Ucrania. Yo
nací en la ciudad de Bolekhiv, en la parte occidental de Ucrania, pero después
de la escuela estudié durante seis años en el seminario de Kiev. Cuando me
gradué, estuve trabajando y viviendo durante un año en Kiev, entre 2021 y 2022.
Ahora, pues, pertenezco a la Archieparquía de Kiev y, después de mis estudios
aquí en Roma, en la Facultad de Comunicación, regresaré a mi Archieparquía.
-Ihor:
Yo nací en Ternópil, también en Ucrania occidental, y pertenezco a la
Archieparquía de Leópolis. Llevo seis meses en Roma, estudiando, y te tengo que
decir que ahora mismo todo es muy difícil… No huí de la guerra. Pero aún así, mis pensamientos están con Ucrania
y con mis amigos que están combatiendo. Me siento ansioso por mi hogar, mi
gente y mi país. Inclino mi cabeza y mis rodillas ante Dios.
-Sé que la fe os está ayudando mucho en
este momento….
-Bohdan:
Sí, y gracias a Dios es algo que me acompaña desde la niñez. Cuando era niño,
mis padres descubrieron mi fe en Dios y mi deseo de ir a la iglesia. Desde
temprana edad acudí a la iglesia, asistí a los servicios litúrgicos y también serví en el altar
durante seis años. Por lo tanto, después de graduarme de la escuela
secundaria, decidí estudiar para ser sacerdote en el seminario de la Iglesia
greco-católica de Ucrania.
-Ihor: Yo también nací en una familia
donde los valores cristianos son lo fundamental, así que fui a la iglesia
desde una edad temprana. Incluso en mi primera infancia, estaba muy interesado
en la religión. Tengo que decir que mi bisabuela jugó el papel más importante
en eso. Me encantaba hablar con ella y escucharla. Me contaba sobre las
tradiciones ucranianas, la Segunda Guerra Mundial, me cantaba canciones y me
enseñó muchos poemas. La amé mucho. A menudo, le contaba mis planes y lo que
pasaba en mi vida. Falleció hace tres años. Quería conservar mi recuerdo de
ella, así que escribí un libro sobre mi bisabuela. Allí recopilé nuestras
historias comunes, historias de la época de la guerra y su vida cotidiana, y
mucho más.
Sin
embargo, al crecer ya no pensé en ser sacerdote. Ni siquiera lo mencioné más.
Empecé a estudiar en la Facultad de Periodismo y luego trabajé como locutor en
una radio cristiana. Fue
allí que comencé a estudiar el tema de la religión de una manera diferente. Empecé
a leer la Biblia, estudié los detalles de la liturgia, los ritos y más cosas:
fue un tiempo en el que reflexioné sobre por qué creo en Dios.
- Vuestros amigos y vuestras familias se
encuentran en este momento allí, en Ucrania. ¿Podéis decirnos algo más al
respecto?
-Bohdan:
Yo estuve mucho tiempo viviendo y estudiando en Kiev, aunque soy de otra
región, y puedo decir que esta ciudad se ha convertido en mi hogar. Hay gente
muy amable y hospitalaria. Tengo muchos conocidos y amigos de allí. Así que ahora, en estos
tiempos de guerra, les llamo muy a menudo y les escribo para saber si todo está
bien y estoy muy preocupado por su seguridad y su vida. El ejército ruso
ahora está matando civiles y, como estáis escuchando, está tratando de irrumpir
en nuestras grandes ciudades y derrocar al gobierno democrático, poniendo a sus
títeres en su lugar.
-Ihor:
Yo soy de Leópolis, mi ciudad está en el oeste del país. En Ucrania, Leópolis
se la conoce como la ciudad más patriótica. Esta ciudad es el centro cultural más desarrollado del
país, la que guarda mejor la tradición y la fe. Gracias a Dios, por ahora
mi familia está a salvo. No ha habido bombas en Leópolis desde el comienzo de
esta guerra. Pero están preocupados. Todo el mundo tiene estrés psicológico.
-Y hablando de fe, ¿qué importancia
tiene vuestra Iglesia, la Iglesia greco-católica (que está en comunión con el
Papa y con Roma) en la historia de Ucrania y cuál es su papel en el país?
-Bohdan:
La Iglesia greco-católica ucraniana ha desempeñado un papel muy importante en la preservación y el
desarrollo de nuestra cultura, de la fe y del pensamiento de los pueblos
eslavos desde el comienzo del cristianismo en la Rus’ de Kiev.
Nuestra
Iglesia siempre ha sido y sigue siendo independiente de las autoridades
políticas. En cambio, la Iglesia Ortodoxa Rusa tiene una gran conexión con el
presidente, lo que a veces produce la censura de la predicación de la Palabra
de Dios.
Durante
la persecución de nuestra Iglesia por parte del régimen comunista, la gente rezaba bajo tierra o en
las casas, a escondidas. Sacerdotes y obispos eran ordenados en secreto porque
las autoridades comunistas enviaban obispos y sacerdotes de la Iglesia
greco-católica ucraniana a Siberia o los fusilaban. La Unión Soviética, y ahora
su sucesor el gobierno de Rusia, también ven a nuestra Iglesia como una amenaza
a su dictadura.
-Hemos visto algo parecido también en
Rumania durante el régimen de Ceaucescu, cuando la Iglesia greco-católica
rumana fue la más perseguida por el comunismo de estado, representando una
verdadera amenaza en cuanto la identidad y la especificidad del pueblo.
-Ihor:
Sí, de hecho la Iglesia
greco-católica ucraniana siempre ha sido un baluarte de nuestra identidad.
Por eso las autoridades rusas y soviéticas la han estado destruyendo durante
muchos años.
Como
decía Bohdan, por mucho
tiempo la Iglesia greco-católica ucraniana permaneció en la clandestinidad
durante el régimen soviético. Los sacerdotes de nuestra Iglesia estuvieron
en prisión, torturados y asesinados por reconocer a Ucrania como una identidad
específica y ser parte de la Iglesia católica de rito griego.
-¿Cómo podemos nosotros, y me refiero en
particular a los lectores de Europa y América Latina, ayudar de alguna manera
al pueblo ucraniano?
-Bohdan: En primer lugar con la oración,
porque solo Dios puede vencer este mal de la guerra. Además, si es
posible, pueden los lectores ayudar a través del Exarcado Apostólico en Italia,
que tiene una cuenta bancaria en su página de Facebook donde es posible
transferir fondos. Incluso en nuestras parroquias de Europa y de todo el mundo
recogemos alimentos y otras cosas y las enviamos en camiones a Polonia, y de
allí a Ucrania. ¡Gracias a cada uno de ustedes, y sobre todo a CARF – Centro
Académico Romano Fundación, por unirse de diferentes maneras a nosotros y a
nuestro pueblo!
-Ihor:
La ayuda más significativa que puede venir del extranjero son las
manifestaciones públicas, la oración y la ayuda financiera, cuando sea posible. La ayuda humanitaria también
se está recogiendo en muchos países.
Por
ejemplo, aquí en Roma, ya se está haciendo desde el primer día de la guerra.
Muchos italianos y ucranianos en Italia están apoyando, también a través del
envío o de la entrega personal, aquí en Roma, de ayuda humanitaria a la
Catedral Ucraniana de Santa Sofía. Yo mismo soy voluntario allí. Ayudo a
clasificar productos y otras cosas, y también cargamos camiones que entregan
ayuda humanitaria a Ucrania.
Fuente: ReL