Un año intenso el del Papa que lo vio en tres viajes apostólicos internacionales e importantes eventos dentro y fuera de Roma
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Ocho Motu
Proprio publicados para reformas pastorales, judiciales y financieras. Luego,
el inicio del camino sinodal en el mundo y los llamamientos sobre las vacunas,
clima, paz, desarme. En julio, también una operación de colon en el Policlínico
Gemelli.
Tres viajes
apostólicos internacionales, desde las ruinas de Irak hasta las periferias pobres
de Eslovaquia y la encrucijada del sufrimiento en la isla de Lesbos. Ocho Motu
Proprio, que incluyen ministerios para la mujer, cambios en el sistema
judicial, misas en latín. El inicio de un camino sinodal sin precedentes que
implicará a las diócesis del mundo durante tres años. Luego, reuniones,
audiencias, eventos internacionales dentro y fuera de Roma. Y en medio, incluso
la operación de su colon en el Policlínico Gemelli.
El año 2021 de
Francisco realmente merece ser recorrido en su totalidad, teniendo en cuenta la
multitud de citas, eventos y compromisos que han visto al Papa como
protagonista. Un hecho que no se da por descontado en un año de incertidumbres
y restricciones todavía provocadas por la pandemia del Covid y considerando
también las condiciones de salud del Pontífice, de 85 años, que comenzó el año
con problemas de ciática que le impidieron presidir el Te
Deum del 31 de diciembre y la misa
del 1 de enero.
Vacuna para el
cuerpo, vacuna para el corazón
Un año este que
está por concluir y que se abrió con el Papa todavía "enjaulado"
(tomando prestada su propia expresión) en la Biblioteca Apostólica para el
Ángelus dominical y la audiencia general, con el fin de evitar aglomeraciones y
contagios. Desde el Palacio Apostólico del Vaticano, en transmisión mundial en
directo, mientras el mundo se asomaba al 2021 soportando las heridas de la
pandemia, Francisco comenzó:
" Este
año, mientras esperamos una recuperación y nuevos tratamientos, no dejemos de
lado el cuidado. Porque, además de la vacuna para el cuerpo se necesita la
vacuna para el corazón: y esta vacuna es el cuidado. Será un buen año si
cuidamos a los otros
Peregrino en
Irak
Y la
"cura" para el Papa argentino se concretizó en tres viajes
internacionales a partes del mundo heridas por la guerra, la pobreza y la
migración. En primer lugar, la visita del 5 al 8 de marzo a Irak:
"el" viaje del pontificado, el primero de un Papa en la bisagra de
Oriente Medio devastada por la violencia extremista y las profanaciones
yihadistas, el primero después de la larga pausa de la Covid-19. Una decisión,
anunciada en diciembre de 2020, definida por muchos como azarosa y arriesgada
por el riesgo de infección, pero también por cuestiones de seguridad.
El Papa quiso
llegar hasta el final y no dejar decepcionada a la gente que, veinte años
antes, no había podido abrazar a Juan Pablo II. Entre la gente sufrida que lo
acogió en los polvorientos barrios de Bagdad o en los caminos de tierra de
Qaraqosh, Francisco se hizo presente como "peregrino", encontrándose
también con el gran ayatolá Ali al-Sistani, figura fundamental del islam chiíta.
Y desde Mosul, escenario de torturas y ejecuciones en el pasado, elevó al cielo
un grito contra toda forma de violencia ejercida en nombre de Dios.
Entre los pobres de Eslovaquia y los inmigrantes de Lesbos
Grito
idealmente prolongado en el viaje a Eslovaquia (12-15 de septiembre), donde,
desde el monumento al holocausto en Bratislava, Francisco habló de
"blasfemia" cuando se utiliza el nombre de Dios para destruir la
dignidad humana o cuando, en el gueto romaní de Luník IX, estigmatizó el
racismo y la discriminación. Un grito que se convirtió en un llamamiento y
luego en una condena de ese "naufragio de la civilización" que adopta
la forma de alambres de espino y contenedores, bochornosos en verano y gélidos
en invierno, donde miles de migrantes viven en condiciones inhumanas en el
Centro de Recepción e Identificación de Lesbos, visitado al final del viaje a
Chipre y Grecia (2-6 de diciembre). Desde este limbo a las puertas de Europa,
después de haber "mirado a los ojos" la carne herida de hombres,
mujeres y niños, la voz de Francisco resonó con fuerza
"No
dejemos que el Mare nostrum se convierta en un desolador mare
mortuum".
Reformas
Alrededor del
mundo, pero con la mirada puesta en el Vaticano y en las reformas que se
plasmarán en la próxima constitución apostólica Praedicate Evangelium,
Francisco publicó entre enero y noviembre ocho Motu Proprio para introducir
cambios e innovaciones en el ámbito pastoral, financiero y judicial. El
primero, Spiritus
Domini (11 de enero), estableció que los ministerios laicos de lector
y acólito pueden ser confiados a mujeres. A continuación, el Motu
Proprio del 16 de febrero que actualizó el sector de la justicia
penal. El 24 de marzo, teniendo en cuenta el déficit que caracteriza la gestión
económica de la Santa Sede desde hace años y el agravamiento provocado por la
emergencia sanitaria, el Papa decidió recortar los sueldos de cardenales,
superiores y religiosos.
En la misma
línea, a finales de abril (29 de abril), introdujo una medida anticorrupción,
estipulando que los directivos deben firmar una declaración en la que se
declare que no tienen condenas ni investigaciones por terrorismo, blanqueo de
dinero o evasión fiscal, y que no pueden tener activos en paraísos fiscales. Al
día siguiente, el 30 de abril, decidió que el Tribunal de Primera Instancia del
Vaticano sería también competente para los juicios penales de cardenales y
obispos. Además, el 11 de mayo, Francisco publicó el Antiquum
Ministerium para establecer el ministerio del catequista. En pleno
verano, el 16 de julio, se promulgó la Traditionis
Custodes para redefinir las modalidades de uso del misal preconciliar.
El documento provocó reacciones generalmente positivas, pero también algunas
dudas que fueron respondidas por el Culto Divino el 18 de diciembre. Por
último, el 26 de noviembre se emitió el último Motu Proprio para crear una
Comisión Pontificia que verifique y aplique la Mitis
Iudex Dominus Iesus (en vigor desde hace seis años) sobre los procesos
de nulidad matrimonial.
Juicios en el
Tribunal Vaticano
En materia de
juicios, 2021 fue también el año de los dos procesos judiciales en el Tribunal
Vaticano: el de los presuntos abusos sexuales entre los "monaguillos del
Papa" en el preseminario San Pío X, que comenzó el 14 de octubre de 2020 y
terminó el 6 de octubre de 2021, con la absolución de los dos acusados, y luego
el maxi juicio en curso por presuntos delitos financieros con los fondos de la
Secretaría de Estado, que también implica al cardenal Giovanni Angelo Becciu.
Iniciado el 27 de julio, el juicio, que se encuentra en su quinta audiencia y
sigue atascado en escaramuzas procesales, se reanudará el 25 de enero.
La operación en
el Gemelli
En la historia
del pontificado, el año que está a punto de terminar será recordado también por
las noticias sobre la salud del Papa. Empezando por la citada ciática, luego la
vacuna de Pfizer a la que se sometió el Pontífice el 13 de enero (con
posteriores refuerzos) y, finalmente, su ingreso en el Gemelli el 4 de julio
para una operación "programada" de estenosis diverticular que le hizo
permanecer diez días en el "Vaticano III" (Policlínico Gemelli) y de
la que parece haberse recuperado bastante rápido.
Desde el balcón
de la décima planta del hospital romano, el Papa también se asomó para el rezo
del Ángelus, con algunos niños de la sala de oncología a su lado, pidiendo un
buen servicio sanitario "accesible" para todos. La operación ofreció
el pretexto para algunas elucubraciones sobre la renuncia del Santo Padre. Él
mismo respondió en una entrevista a la cadena de radio española Cope, afirmando
que esa decisión nunca se le había pasado por la cabeza.
Un camino
sinodal sin precedentes
El año 2021 fue
también el año en el que Francisco introdujo una de las novedades más
importantes desde el punto de vista eclesial: la apertura de un camino sinodal
de tres años, que partirá "desde abajo", es decir, de los fieles -y
no sólo- de todas las partes del mundo y culminará en 2023 con la gran asamblea
en el Vaticano. Este nuevo itinerario deseado por el Papa, anunciado en mayo e
inaugurado con una misa en San Pedro el 10 de octubre, tiene tres fases:
diocesana, continental y universal.
El Sínodo ...
no debe ser una "convención", una convención eclesial, una
conferencia de estudio o un congreso político, ... no debe ser un parlamento,
sino un acontecimiento de gracia, un proceso de sanación dirigido por el
Espíritu.
Vacunas, clima,
paz, pobres
Numerosos
llamamientos han marcado estos doce meses, empezando por los de las vacunas
anti-Covid. Por un lado, el llamamiento a una distribución equitativa y un
acceso rápido, especialmente en las zonas más pobres del mundo: "Que
todos, sin exclusión, tengan la oportunidad de ser protegidos por la vacuna lo
antes posible", dijo el Papa al presidir un Rosario por el fin de la
pandemia en los Jardines Vaticanos el 31 de mayo. Por otro lado, el llamado a
no ceder al escepticismo, a las fake news y a las ideologías y a
vacunarse porque hacerlo "es un acto de amor". Una posición reiterada
por la Santa Sede, que el 22 de diciembre introdujo nuevas disposiciones para
la entrada en la Ciudad del Vaticano.
Al mismo
tiempo, el llamamiento por la tierra y la salvaguarda de la casa común. El
anhelo, el del Papa, que se sublima en la Laudato si' y se relanza
en Fratelli tutti. El mismo día del primer aniversario de la encíclica,
Francisco reunió en el Vaticano a científicos y líderes de diferentes
religiones para una reunión previa a la Cop26 de Glasgow (a la que no pudo
asistir) que terminó con la firma de un documento conjunto en el que se pide la
eliminación de las emisiones netas de carbono. Dos meses antes, el 7 de
septiembre, con el Patriarca de Constantinopla, Bartolomé, y el arzobispo de
Canterbury, Justin Welby, el Papa había firmado un llamamiento conjunto sobre
la urgencia de la sostenibilidad medioambiental y la importancia de la
cooperación mundial.
Con el mismo
vigor, el Papa Francisco ha mantenido la atención centrada en la cuestión de la
paz y el desarme. No se pueden olvidar las palabras que pronunció el 7 de
octubre en el Coliseo para el encuentro organizado por la Comunidad de
Sant'Egidio con los representantes de las distintas religiones. El Obispo de
Roma pidió "desmilitarizar los corazones", "deponer las
armas", "reducir el gasto militar" y "convertir los
instrumentos de muerte en instrumentos de vida", invirtiendo en educación
y sanidad. Y en Asís, en la ciudad del santo del que tomó su nombre, al
reunirse con 500 personas en situación de desamparo y pobreza en Italia y
Europa, abrió los ojos al mundo pidiendo que se "devolviera" la voz y
la dignidad a los pobres.
De cara a 2022
Para el nuevo
año están previstos dos acontecimientos importantes: el 27 de febrero, el
encuentro organizado por la Conferencia Episcopal Italiana en Florencia con
obispos y 100 alcaldes de todos los países que confinan con el Mediterráneo;
del 22 al 26 de junio, el X Encuentro Mundial de las Familias en Roma sobre el
tema "El amor familiar: vocación y camino de santidad". En cuanto a
los viajes internacionales, se ha anunciado un viaje a Canadá (las fechas aún
no son oficiales), en el marco del proceso de reconciliación entre el
episcopado y los nativos, conmocionados por el descubrimiento de fosas comunes
en las escuelas católicas.
En algunas
entrevistas, el Papa Francisco también ha expresado su deseo de visitar el
Congo, Papúa Nueva Guinea, Timor Oriental y Hungría en el futuro, siendo esta
última una parada rápida en septiembre para la conclusión del Congreso Eucarístico
Internacional en Budapest. No se ha desvanecido el deseo de viajar al Líbano,
sumido en una grave crisis humanitaria, política y económica, por la que rezó
con los jefes de las Iglesias orientales el 1 de julio en San Pedro, al igual
que el objetivo de una visita, junto con el primado anglicano Welby, a Sudán
del Sur, donde en los últimos días el Secretario para las Relaciones con los
Estados, monseñor Paul Richard Gallagher, fue a preparar el terreno para una
visita del Papa "probablemente ya el próximo año". En el vuelo de
regreso de Atenas, el Papa dijo finalmente que estaba "siempre dispuesto a
ir a Moscú" para reunirse de nuevo, tras el encuentro de 2016 en Cuba, con
el Patriarca de Moscú y toda Rusia, Kirill.
Salvatore Cernuzio - Ciudad del Vaticano
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