Desde el primer momento, la familia afrontó la enfermedad con la Eucaristía diaria
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| Desde el principio de su enfermedad, Pía buscó contagiar a su familia y conocidos de fe y optimismo. Dominio público |
Una familia cimentada en la fe
“Fue
una noticia muy desafiante para toda la familia. Nos cambió las vidas”,
confiesa Constanza. “Desde ese momento le dije a Pía que enfrentásemos ese desafío con la Eucaristía
diaria, que nos daría las fuerzas para sobrellevarlo”.
Tras
noches sin dormir, agobiada por el dolor y el sufrimiento, la madre de Pía se
encontró con un sacerdote en el pasillo del hospital. “¿Cómo dirijo mi oración padre?”, le preguntó. “Solo tienes que confiar en su
Divina voluntad”, le respondió.
“Era
tan cierto, y me caló tan hondo… Desde ese momento, toda mi oración fue dirigida a ese punto. Pasara lo que
pasase, iba a ser lo mejor para nosotros”.
Constanza
cuenta que pese al dolor y al sufrimiento, sobrellevaron la noticia gracias a
que su familia estaba
firmemente asentada en la fe.
“Desde
pequeña la veníamos cultivando en familia. Es algo que no se improvisa. No es que llegue el cáncer y de
repente tengamos que rezar y confiar. Nos llevó a sorpresa, pero no es
que empezásemos a creer: la
fe es un camino a cultivar cada día”.
Mil avemarías de regalo, "la mejor
herramienta"
Desde
el primer momento, la
pequeña luchó por mostrar alegría y decisión. “En la primera quimio, ella
tenía el pelo largo y decidió cortárselo por sí misma, feliz de poder donarlo.
Siempre con una sonrisa,
empezó a hacer sus pañuelos, y sus hermanos se raparon el pelo para
empatizar con ella”.
Tras
la segunda sesión, una sorpresa llenó de alegría a la familia. “Volvimos a casa
y nos encontramos con mil
grullas, colgando del techo de la casa y su cuarto. Cada grulla era un avemaría hecha
por las madres del colegio de Pía”.
Aquel
episodio hizo que la familia se sintiese envuelta en la oración de la
comunidad. “Es la mejor y única
herramienta para sobrellevar el dolor o el sufrimiento”, cuenta la
madre.
“El poder de Pía” era la oración
Tras
enterarse de lo ocurrido, parte de su familia de Estados Unidos comenzó a hacer
chapas de solidaridad con la niña, recordando la necesidad de la oración.
“Empezó a fabricarse en todos los sitios donde estaba nuestra hija”, en apoyo a
Pía y a la oración de la familia.
Durante
dos años y medio, la familia recuerda “un camino bonito, de fe y espontáneo”. Y
a Pía, en medio del sufrimiento, “como
una chica normal, siempre coqueta, conjuntando el pañuelo con sus vestidos”.
En
la foto de curso de 2019, la joven fue con su pañuelo y encontró que todos los
compañeros de curso, incluso su profesor, hicieron lo mismo.
La
familia recuerda con impacto “la
empatía, la compañía y la comunidad de aquellos días”.
“Ahí nos dimos cuenta de que a pesar
del dolor y del sufrimiento, lo más importante que pudimos vivir con
nuestra cruz como familia es que el amor siempre es más fuerte. Es lo que sentimos con la
oración, con tanta generosidad del día a día, con los pequeños milagros a cada
momento… Uno ve el crucifijo y no contempla el dolor de Dios, sino el gran amor
que tuvo por nosotros”.
Buscó "ser un ángel" y la
felicidad de los que la rodeaban hasta el último momento
Conforme
se acercaba la Cuaresma, su estado empeoró. “Ya no podía caminar, pero siempre luchaba por estar con una sonrisa,
rezando, y sin perder la esperanza de un milagro”, relata la madre.
“Pía
quería dejar huella, y pudo despedirse. Dijo que en su funeral quería a todos de blanco, que no quería a
nadie triste, que llevásemos flores blancas… fue algo precioso poder vivir
una cosa tan sagrada”, relata su madre.
En
marzo, cuando la joven ya no podía caminar, acudió un sacerdote a impartir la
extremaunción y acompañarla.
“¿Cómo
voy a saber cuándo es el momento?” le preguntó. “Dios Padre va a venir a
llevarte con Él entre sus brazos”, respondió el sacerdote. “Entonces, ¿ya estoy lista para ser un
angelito?”, le preguntó a su madre.
“Todo el mundo tiene
dolor”,
concluye Constanza, “pero cuando uno lo lleva de la mano de Dios, descubre que es la única forma de llevar la cruz. Ella se
quedó tranquila, en paz”.
El movimiento "Pia Power"
Durante
la enfermedad, la familia Alva comenzó un movimiento en redes sociales para
inspirar a las personas a superar las dificultades vitales como lo hizo
Pía: con fe, positividad y enfoque en el momento presente.
“Luchar contra el dolor con amor,
con oración, con comunidad, con fuerza”. Es la esencia que se quiere
transmitir desde "Pia Power", según declaró su familia a The
Tablet. “Esa es su historia. Luchó hasta el final y de
una manera tan hermosa, tan acompañada de amor, de oración, de fe, de fuerza”.
El
movimiento está marcado por alfileres rosas con la etiqueta “Pía Power” en
letras negras que se superponen levemente a una grulla de papel
blanco. Ahora están en todo el mundo. Su familia también usó una cuenta
de Instagram, para documentar el viaje de Pía e inspirar a
otras personas.
Historia completa de Pía contada por su madre, Constanza Alva, en el canal Razón en Cristo.
Fuente: ReL
