Sin adelantamientos
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Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ayer estaba
dando un paseo por nuestra huerta cuando, de pronto, se puso a llover. Así que,
como tenía al lado el invernadero, me refugié dentro para esperar a ver si
amainaba un poco y así volver al monasterio sin calarme.
Ya dentro,
observaba las plantas de tomates, y claro, todos habíamos pensado que en el
invernadero se iban a dar mejor que fuera, pues tienen más calor, más humedad…
Sin embargo, me
di cuenta de que se habían espigado, y no tenían muchos tomates. La planta se
había ocupado más de crecer que de dar fruto. Pero hubo algo que me llamó mucho
más la atención, y es que, en aquel instante… ¡se estaban perdiendo la lluvia!
¡Cómo me
impresionó!, porque veía reflejadas todas esas veces que me pongo a hacer algo
“adelantando al Señor”. Sí, es decir, aquellas ocasiones en las que, en vez de
esperar con paciencia a que Él vaya marcando el curso de las cosas, voy
adelantando según creo conveniente.
Y claro, el
invernadero es el vivo ejemplo. Es un esfuerzo humano por adelantar los tiempos
del Señor, es nuestro intento de conseguir que se den más tomates y durante más
tiempo de lo normal. Y, sin embargo, cuando montamos “nuestro invernadero” nos
perdemos la lluvia. Dejamos fuera la gratuidad del Señor, y al final nos damos
cuenta del esfuerzo que nos lleva ir a regar todos los días, y a veces incluso
hasta dos veces, cuando fuera está lloviendo.
Sí, es cierto,
es mejor dejar que el Señor marque el siguiente paso, sus tiempos son
perfectos. Y, como me han dicho siempre, “cuando adelantas al Señor, ya no hay
camino, porque Él mismo ha dicho ‘Yo soy el Camino’, y si le pasas por delante,
dejas de ver un camino para ti”.
Tu futuro está
asegurado en Sus manos, solo que a Él le gusta ir desvelándolo poco a poco,
para que podamos disfrutar de cada instante y no vivir ya de lo que luego
vendrá.
Hoy el reto del
amor es disfrutar de tu día. Hoy pídele al Señor no adelantarle, saber ir a Su
paso y disfrutar de lo que tu día traiga para ti. Ten por seguro que Él tiene
planes de felicidad para ti.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
Fuente:
Dominicas de Lerma