Una bellísima oración medieval de un hijo a su Madre, también conocida como "Memorare" u "Oración de San Bernardo"
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Aunque muchos la atribuyen a san Bernardo de Claraval, la popular
oración del Memorare fue
popularizada por otro Bernardo, el padre Claudio Bernardo, en el siglo XVII.
El padre Claudio creía que la recitación de la oración había sido
la causa de su curación milagrosa.
Imprimió más de 200.000 folletos con la oración en diferentes
idiomas para distribuirlos donde pudiera.
San Francisco de Sales rezaba esta oración todos los días y santa
Teresa de Calcuta enseñó a otros a rezarla cuando más necesitaban ayuda.
La Madre Teresa lo rezaba cada vez que se enfrentaba a una
situación de emergencia y necesitaba un milagro.
Nunca le falló y ha demostrado su carácter milagroso a lo largo de
los años a través de miles de testimonios.
Acordaos
Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que han acudido a vuestra protección,
implorando vuestro auxilio,
haya sido desamparado.
Animado por esta confianza, a Vos acudo,
oh Madre, Virgen de las vírgenes,
y gimiendo bajo el peso de mis pecados
me atrevo a comparecer ante Vos.
Oh madre de Dios, no desechéis mis súplicas,
antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.
La plegaria debe su nombre a la primera palabra de la oración
original en latín. En realidad forma parte de una oración más larga a la Virgen
María, titulada Ad
sanctitatis tuae pedes, dulcissima Virgo Maria (“A
tus santos pies, dulcísima Virgen María»).
Philip
Kosloski
Fuente: Aleteia