¿Hacia dónde va el humo?
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| Dominicas de Lerma |
Hola,
buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
El viernes
estuvimos limpiando un almacén del que salieron papeles y cajas de cartón que
ya no se podían reutilizar. Decidimos meterlo dentro de la gloria para
encenderlo al acabar la limpieza. Metimos más y más y nos fuimos a rezar cuando
llegó la hora.
El Monasterio
estaba lleno de humo, una gran nube en el claustro, olor por todos los sitios…
todas las monjas abriendo ventanas, echando agua para apagar la Gloria…
No habíamos
prendido fuego, pero aún debía quedar alguna brasa del día anterior. El tiro no
estaba abierto y el humo, como no podía salir por la chimenea… buscó otro
camino ¡por todo el Monasterio!
Después de solucionar
todo… me di cuenta de que es importante saber por dónde tiene que salir el
humo. Una chispa es suficiente para que se encienda una hoguera: una mala
interpretación, una palabra fuera de lugar, un gesto…
Pero, ¿por
dónde sale el humo? Hay dos salidas: una, irnos con nuestras razones y dejar
que el humo salga por nosotros con una mala contestación, con un gesto airado…
y quedarnos ahumados por la tristeza; y otra, mirar a Cristo y dejar que salga
por Él: cuando miramos a Cristo el humo se disipa porque el Amor queda por
encima de todas nuestras razones y entra la Misericordia hacia el otro.
Siempre tenemos
estas dos opciones ante las hogueras que se nos encienden en nuestro interior,
y solo Cristo apaga los fuegos y deja paz en nuestro corazón.
Hoy el reto del
amor es que, ante el enfado, mires a Cristo y dejes que salga por Él el humo.
Deja que el amor venza y vuelve a esa persona desde el Amor y la Misericordia
mandándole un mensaje o haciendo una llamada con la hoguera ya apagada y desde
el amor.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
Fuente:
Dominicas de Lerma
