Se trata, además, de “una imposición ideológica regresiva, que vulnera los derechos de los ciudadanos, el ‘ethos’ de las profesiones sanitarias y desprotege a los más débiles”
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| Imagen referencia. Foto: Pixabay |
Se trata, además, de “una imposición ideológica regresiva, que vulnera
los derechos de los ciudadanos, el ‘ethos’ de las profesiones sanitarias y
desprotege a los más débiles”.
La AEBI emitió
un comunicado como
reacción a la Ley
de Eutanasia, que entrará en vigor 3 meses después de su publicación en el
Boletín Oficial del Estado, en el que afirma que la Ley “es injusta y contraria
al bien común de la sociedad española”.
Se trata,
además, de “una imposición ideológica regresiva, que vulnera los derechos de
los ciudadanos, el ‘ethos’ de las profesiones sanitarias y desprotege a los más
débiles”.
Además, la AEBI
advierte de la mala redacción de la Ley, que “presenta una pobre calidad tecno-
jurídica que va a permitir con gran facilidad un uso fraudulento de ella. Esto
último se agrava por una implantación rápida e incontrolada”.
Ante esta
situación, la AEBI reclama, a través de los medios democráticos disponibles en
el ordenamiento jurídico español, “la pronta derogación de esta ley”.
Pide también
“la no colaboración en su aplicación por parte de los profesionales
sanitarios”. Reclama, asimismo, “la presentación de recurso de
inconstitucionalidad” y, finalmente, “la exigencia a los gobernantes de
implantar unos cuidados paliativos para todos los ciudadanos en el final
de la vida en consonancia con el acceso universal a la asistencia sanitaria”.
La AEBI reclama
que los cuidados paliativos sean “una prestación del sistema público de salud
sin importar la capacidad económica o la situación personal o geográfica de
cada español. Su implantación, tiene que ser efectiva, sin dilación, en toda
España”.
Al mismo
tiempo, “estos cuidados deben ser aplicados por profesionales preparados
específicamente y evaluados en sus competencias”.
Los miembros de
la AEBI reiteran “que la protección legal de la vida humana tiene que ser
incondicional y abarcar el entero ciclo vital. Generar excepciones supone
condicionar su respeto a la valoración de otras personas”.
“Además, nunca
puede ser un deber de un profesional sanitario provocar la muerte o ayudar al
suicidio de una persona tal como indica la ley, porque no son actos
relacionados con la salud de los pacientes. Son, por el contrario, acciones
opuestas a la deontología de esos profesionales y, en consecuencia, no se les
puede exigir realizarlas”.
Sobre la
objeción de conciencia y la creación, prevista en la Ley, de un registro de
médicos objetores, en la AEBI se defiende que el registro debería se re médicos
dispuestos a realizar la eutanasia, no de objetores.
Según
argumentan, “deben ser los profesionales que estén conformes con las prácticas
eutanásicas quienes, en su caso, tendrán que indicarlo para generar un registro
de sanitarios dispuestos a realizar tal prestación”.
Finalmente, se
subraya que “tener una norma legal contraria a la vida humana dificulta la
tarea de promover en la sociedad un mayor respeto integral de ella”.
La Ley de
Eutanasia aprobada ayer en España contiene numerosos vacíos legales que la
hacen muy poco garantista y desprotege a los pacientes, incluso aquellos que no
quieren optar por la eutanasia o que quieren recibir cuidados paliativos.
En caso de que
el paciente no esté capacitado para firmar el consentimiento para que se le
aplique la eutanasia, podrá hacerlo una tercera persona, incluido el médico.
Se prioriza la
eutanasia frente a los cuidados paliativos, ya bastante mermados en España, de
forma que muchos pacientes no podrán acceder a ellos y se les ofrecerá a
eutanasia como alternativa al sufrimiento.
Por otro lado,
en la Ley se especifica que podrán solicitar la eutanasia aquellos pacientes
que sufran “una enfermedad grave e incurable o un padecimiento grave, crónico e
imposibilitante”.
Sin embargo, la
definición que se hace de esos conceptos es tan general y vago que, en la
práctica, se podrá aplicar la eutanasia en un gran número de casos.
Para leer el
comunicado completo de la AEBI, acceda AQUÍ.
Por Miguel Pérez Pichel
Fuente: ACI
Prensa
