En el trabajo tenía que cerrar
unos paquetes para enviar que llevaban cerámica dentro. Aparte de cubrirlos con
papel de burbuja, después de cerrar la caja, precinté la parte más visible con
una cinta en la que pone: “muy frágil”.
Es algo que no es nuevo para mí,
pero esta vez, me quedé mirando el “muy frágil”. Solo verlo y todos sabemos que
hay que cogerlo de otra manera, no lanzarlo... pues dentro habrá algo que se
nos puede romper.
El “muy frágil” influye también
en la relación con los demás. Ante la fragilidad, ante la debilidad, nos surge
la compasión, la ternura... no nos deja indiferentes; incluso encontramos un
algo de nosotros en el que sufre, pues es denominador común.
La debilidad nos une pero, a la
vez, cuánto tememos ponernos la cinta de “muy frágil”. Nos surge el “yo puedo”,
“que no se me note”... y por dentro hoy puedes tener “cerámica”.
Jesús quiso vivir y pasar tu
debilidad y no te pide que seas fuerte sino que te dejes abrazar en ella.
Hoy el reto del Amor es que, si
sientes que tienes cerámica dentro, te pongas la cinta de “muy frágil” abriendo
tu corazón con alguien con quien vayas a estar y descubrirás que llevarán tu
“paquete” de otra manera, cogiéndolo con cuidado, buscando la manera de que
llegues “entero” al fin del día. Recuerda que la debilidad fue el lugar elegido
por Dios para nacer, y donde todos nos encontramos.
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
