Ya estamos montando los belenes;
unas hermanas van más adelantadas que otras, y siempre me quedo asombrada de la
estructura que hay por debajo. En concreto hay una hermana que hace un belén de
10 metros. Te puedes imaginar las mesas, sillas, cajas, tablas, tablones... de
todo, para hacer distintas alturas, y al final, cuando todo está armado, lo
tapa con telas y ya nada se ve, solo aparece una pradera, un desierto, un
poblado, un río, una calzada... pero la realidad es que, para que aparezca eso,
por debajo hay toda una estructura.
Orando todo esto, me daba cuenta
de que, para vivir estas Navidades, necesitamos una estructura, porque, si no,
es difícil que las figuras se sostengan.
Quizás otros años lo hemos vivido
desde lo exterior o nos hemos dejado llevar por el ritmo, y hasta quizá otros
nos han hecho la estructura. Pero este año cada uno tenemos que construir la
nuestra, y para ello tenemos que saber qué queremos en nuestro Belén.
Porque tu vida, igual que la mía,
está en sus manos, y Él nos cuida a cada paso. No somos fruto del azar, somos
fruto del Amor de Dios. Y con Jesús ya tenemos la estructura fundamental; luego
podemos poner los pastores, adoradores, reyes.... todo lo que queramos, y todo
cobra sentido, porque queda iluminado por el portal donde está Jesús con María
y José.
Hoy el reto del amor es poner al
Niño Jesús en el centro de la casa, donde le veas continuamente, para que te
recuerde que en Él está la vida. Si sientes miedo, cógele en tus manos y
entrégaselo; si sientes soledad, cógele en tus manos y entrégasela; si sientes
desilusión, desesperanza... todo déjaselo a Él, para que con su muerte y
Resurrección te lo transforme en vida. Centra a Jesús en tu casa y Él te
llevará a vivir una Navidad especial.
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
