La
vuelta a la normalidad con Cristo
Hola,
buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Hace
unos días me hice daño en la mano. No sé exactamente con qué, pero me empezó un
dolor extraño en el dedo pulgar, y había ciertos movimientos que no podía hacer
(como coger un vaso).
Al
ver que no se me pasaba, lo comenté, y el resultado ha sido...
antiinflamatorios y una muñequera. Pero no una muñequera normal, ¡qué va!, es
como un guante, pero sin dedos, y en el pulgar tiene dos varillas para no
dejarme mover el dedo en la dirección del dolor.
La
muñequera tiene clara su finalidad: que no pueda hacer el movimiento de la
lesión; todo lo demás, sí me deja moverlo.
Al
principio pensé: “Ufff... la mano derecha...”, pero luego te das cuenta de la
capacidad que tenemos de adaptación, y aprendes a hacer las cosas con el resto
de los dedos, que están sanos.
Ahora
se están empezando a acabar las vacaciones, y se nos pasa por la cabeza que
tenemos que volver a nuestro trabajo, al colegio, a... y mil dudas,
incertidumbres, preguntas se nos agolpan en la cabeza, y empezamos a
preocuparnos, a pensar qué va a ocurrir y cómo lo vamos a afrontar.
Pero
te digo que, si confías en el Señor, Él te va a dar en cada momento lo que
necesitas para caminar. Él está pendiente de ti, no te abandona en ningún
momento. Y nada de lo que pueda ocurrir va a ser superior a ti, Él siempre te
va a dar su gracia para que lo vivas con paz.
Es
verdad que nos podrán inmovilizar un dedo... pero tengo otros cuatro para poder
seguir trabajando. No me tengo que estar lamentando por lo que no puedo hacer,
sino buscar nuevas alternativas para los otros dedos. Esto es lo mismo: no
sabemos qué ocurrirá mañana, pero sí sabemos que el Señor está con nosotros hoy
y mañana, que su amor y su fuerza siempre estarán con nosotros. Ahora nos toca
pedirle que entendamos cuáles son los nuevos caminos para esta situación que
estamos viviendo; que no nos sentemos a esperar a que todo pase, sino que nos
levantemos, alcemos la cabeza y luchemos por mantener la esperanza y
transmitirla a los que nos rodean, porque, si creemos en Él, ¿a quién vamos a
temer?
Alimenta
tu fe y tus miedos morirán de hambre. Cristo quiere estar contigo, por un lado,
curándote, y para ello te inmoviliza un dedo; pero, a la vez, te deja cuatro
con movilidad para descubrirles como algo nuevo.
Hoy
el reto del amor es dejar en las manos del Señor tu pasado y tu futuro, y coger
el presente, que es un magnífico domingo, en tus manos, y vivirlo a tope con
las personas y circunstancias que tienes. Al final del día, dale gracias por
todo lo vivido.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
