El Santo Padre nos recuerda que “todo es hermoso a los ojos de Dios, quien ofrece al hombre la creación como un precioso regalo para custodiar”
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| Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación |
Este domingo 1° de septiembre se celebraba la V Jornada
Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, establecida por el Papa
Francisco el 10 de agosto de 2015. Jornada que tiene, además, un carácter
ecuménico puesto que se celebra junto a la Iglesia Ortodoxa
En su Mensaje para
la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación 2019 el
Santo Padre nos recuerda que “todo es hermoso a los ojos de Dios, quien ofrece
al hombre la creación como un precioso regalo para custodiar”. Y sin embargo,
prosigue, “trágicamente, la respuesta humana a ese regalo ha sido marcada por
el pecado, por la barrera en su propia autonomía, por la codicia de poseer y
explotar”. Sí porque el Papa pone de manifiesto “los egoísmos e intereses” han
hecho de la creación – que debería ser un lugar de encuentro e intercambio –
“un teatro de rivalidad y enfrentamientos”. A lo que añade:
“Así, el mismo ambiente ha sido puesto en peligro,
algo bueno a los ojos de Dios se ha convertido en algo explotable en manos
humanas”
Francisco recuerda la importancia de la próxima Cumbre
de las Naciones Unidas para la Acción Climática, durante la cual los gobiernos
tendrán la tarea de mostrar la voluntad política de acelerar drásticamente las
medidas para alcanzar lo antes posible cero emisiones netas de gases de efecto
invernadero y contener el aumento medio de la temperatura global en 1,5°C
frente a los niveles preindustriales, siguiendo los objetivos del Acuerdo de
París. Además destaca que el próximo mes de octubre, la Asamblea especial del
Sínodo de los Obispos estará dedicada a la Amazonia, “cuya integridad está
gravemente amenazada”. De ahí que invite a aprovechar estas oportunidades
“¡para responder al grito de los pobres y de la tierra!”.
Al concluir, el Papa escribe que “cada fiel cristiano,
cada miembro de la familia humana puede contribuir a tejer, como un hilo sutil,
pero único e indispensable, la red de la vida que abraza a todos”. E invita a
que nos sintamos “involucrados y responsables” en el cuidado de la creación,
haciéndolo “con la oración y el compromiso”. Porque si así lo haremos, Dios,
“amigo de la vida” nos dará la “valentía” necesaria “para trabajar por el
bien sin esperar que sean otros los que comiencen, ni que sea demasiado tarde”.
Síntesis del Mensaje
El Papa recuerda que “la degradación ha
aumentado en las últimas décadas”, que la contaminación es constante, la
explotación agrícola sigue siendo intensiva, y que la práctica de arrasar los
bosques continúa elevando las temperaturas globales a niveles alarmantes. Todo
esto sumado al “aumento en la intensidad y frecuencia de fenómenos climáticos
extremos y la desertificación del suelo están poniendo a dura prueba a los más
vulnerables entre nosotros”.
“Hemos creado una emergencia climática que
amenaza seriamente la naturaleza y la vida, incluida la nuestra”
Momento
de arrepentirse y convertirse
También afirma que prácticamente hemos
olvidado que somos criaturas a imagen de Dios, llamadas a vivir como hermanos y
hermanas en la misma casa común.
“No fuimos creados para ser individuos que
mangonean; fuimos pensados y deseados en el centro de una red de vida compuesta
por millones de especies unidas amorosamente por nuestro Creador”
Y
tras afirmar que es hora de redescubrir nuestra vocación como hijos de Dios,
siendo hermanos entre nosotros y custodios de la creación, Francisco nos dice
que “es el momento de arrepentirse y convertirse, de volver a las raíces”,
sabiendo que “somos las criaturas predilectas de Dios, quien en su bondad nos
llama a amar la vida y vivirla en comunión, conectados con la creación”.
Conectados
con la creación como San Francisco de Asís
Por esta razón el Papa insta a los
fieles a que se dediquen en este tiempo a la oración, teniendo en cuenta la
iniciativa nacida en el ámbito ecuménico como “Tiempo de la creación”, que él
mismo explica como “un período de oración y acción más intensas en beneficio de
la casa común” que inicia el 1° de septiembre, fecha de esta Jornada Mundial, y
finaliza el 4 de octubre, “en memoria de san Francisco de Asís”. Francisco
invita a que nos sintamos también “en profunda armonía con los hombres y
mujeres de buena voluntad, llamados juntos a promover, en el contexto de la
crisis ecológica que afecta a todos, la protección de la red de la vida de la
que formamos parte”.
“No olvidemos escuchar a los pueblos
indígenas, cuya sabiduría ancestral puede enseñarnos a vivir mejor la relación
con el medio ambiente”
Tiempo
para reflexionar sobre nuestro estilo de vida
Asimismo nos dice que este es el tiempo
para reflexionar sobre nuestro estilo de vida y sobre cómo nuestra elección
diaria en términos de alimentos, consumo, desplazamientos, uso del agua, de la
energía y de tantos bienes materiales a menudo son imprudentes y perjudiciales.
Sí, porque “nos estamos apoderando demasiado de la creación”. Por eso sugiere
elegir cambiar, “adoptar estilos de vida más sencillos y respetuosos”, sin
olvidar “escuchar a los pueblos indígenas, cuya sabiduría ancestral puede
enseñarnos a vivir mejor la relación con el medio ambiente”.
“Digamos no a la avaricia del consumo y a
los reclamos de omnipotencia, caminos de muerte”
Tiempo para emprender acciones
proféticas
En este tiempo el Santo Padre también
sugiere emprender acciones proféticas, tal como lo hacen muchos jóvenes que
elevan su voz en todo el mundo, pidiendo decisiones valientes. Y lo hacen
porque “están decepcionados por tantas promesas incumplidas, por compromisos
asumidos y descuidados por intereses y conveniencias partidistas”.
“No cedamos ante la lógica perversa de las ganancias
fáciles, ¡pensemos en el futuro de todos!”
Sensibilizar a los líderes
políticos y civiles
Francisco piensa además en los gobiernos
que se reunirán en los próximos meses para renovar compromisos decisivos que
orienten el planeta a la vida, en lugar de conducirlo a la muerte. “Digamos no
a la avaricia del consumo – escribe – y a los reclamos de omnipotencia, caminos
de muerte; avancemos por sendas con visión de futuro, hechas de renuncias
responsables hoy para garantizar perspectivas de vida mañana. No cedamos ante
la lógica perversa de las ganancias fáciles, ¡pensemos en el futuro de todos!”.
“¡Aprovechemos estas oportunidades para
responder al grito de los pobres y de la tierra!”
Hacia la
Cumbre para la Acción Climática y el Sínodo
En este sentido, el Pontífice destaca que
la próxima Cumbre de las Naciones Unidas para la Acción Climática es de particular
importancia, durante la cual los gobiernos tendrán la tarea de mostrar la
voluntad política de acelerar drásticamente las medidas para alcanzar lo antes
posible cero emisiones netas de gases de efecto invernadero. Mientras en cuanto
al próximo mes de octubre, la asamblea especial del Sínodo de los Obispos
estará dedicada a la Amazonia, cuya integridad está gravemente amenazada. De
donde se desprende la inteligencia “¡de aprovechar estas oportunidades para
responder al grito de los pobres y de la tierra!”.
María Fernanda Bernasconi – Ciudad del Vaticano
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