¿Cómo
se hace?
Hola,
buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Estaba
sola en la cocina: todos los ingredientes encima de la mesa; eché uno, eché
otro y... me faltaba el atún. ¡No me lo podía creer! Tenía delante de mí tres
latas y un gran problema.
Normalmente
vamos más de una a cocinar y, cuando hay que abrir latas, siempre consigo con
un poco de disimulo que las abra otra. Pensarás que no quiero hacerlo y, ¡claro
que quiero! Pero el abrelatas es tan antiguo que... ¡no sé usarlo! Siempre he
utilizado de los que hacen que abrir una lata sea tan simple como girar una
rueda.
Pero
esta vez estaba sola y no había más remedio que enfrentarme con ello. Lo
intenté, busqué un tutorial, volví a intentarlo y... ¡zas! Se dobló, y no abrí
la lata pero sí mi dedo. Un pequeño corte fue el que me hizo tener que salir en
busca de ayuda. Primero, para que me curaran y después... para que me abriesen
las latas.
Todo
esto se hubiese solucionado con una simple pregunta hace mucho tiempo: “¿Me
enseñas a usar el abrelatas?” Pero sentimos que mostrar la debilidad nos deja
vulnerables y tendemos a salir ilesos en todo: que no se note que no sé, que no
se den cuenta de que... y, en realidad, intentar caminar ilesos ante los ojos
de los que nos rodean es lo que nos hace ser diferentes, que no nos
encontremos.
Aunque
no lo mostremos por fuera, no estamos ilesos; al final todos somos de la misma
pasta y donde nos encontramos es en la pobreza.
Jesús
nunca se cansó ni se cansa de enseñarnos una y mil veces, es muy paciente con
todo y se sienta a nuestro lado para mostrarnos y hacer las cosas. Somos
nosotros los que muchas veces no le preguntamos, o simplemente no nos acordamos
de Él. Pero Él siempre está esperándote para enseñarte a abrir las latas.
Hoy
el reto del amor es pedir ayuda a Jesús en alguna cosa concreta y después
escucharle, porque te enseñará y te mostrará el camino. No tengas miedo a no
salir ileso en el día de hoy y de disfrutar de los hermanos que te pone el
Señor en el camino para ayudarte.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
