Fue
durante una misa en Santa Marta y le aseguró que reza por los enfermos
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| Osservatore Romano I CPP |
Sor Bernadette, el milagro número 70 de la
gruta de Lourdes, tuvo la oportunidad de participar en la misa matutina del
Papa el 21 de enero. Él le aseguró que reza por los enfermos.
Hay que ir a
la escuela de la Sagrada Familia y las Bienaventuranzas para aprender “humildad“,
dijo el papa Francisco ese día en su homilía de
la misa diaria en su Residencia de Santa Marta del Vaticano.
Una humildad
bien encarnada por la hermana Bernadette Moriau, última
que recibió un milagro en Lourdes, presente en la misa, quien confió sentirse
“siempre muy pequeña” a pesar de su encuentro con el Papa.
La
acompañaron el obispo de Beauvais, Jacques Benoît-Gonnin y por Jean-Marie
Guénois, responsable de los temas religiosos en Le Figaro, con quienes la
monja escribió un libro de testimonio titulado Mi vida es un milagro sobre
su experiencia milagrosa.
Ella cuenta cómo, después
de haber sido afectada durante casi 40 años por una enfermedad de raíz nerviosa
que le causó parálisis, experimentó la curación en 2008 en una peregrinación a
Lourdes, en un libro que pudo entregar al papa Francisco al final de la
celebración eucarística.
Esta “reunión me ha sobrepasado”, dijo a los periodistas después de este
momento de intimidad con el pontífice.
“Acompañamos
al Papa siempre con nuestra oración, lo seguimos en su misión y diría que su
atención a los pobres, para nosotros como franciscanas, nos marca mucho”,
declaró.
“Encontramos
en el papa Francisco su dimensión de jesuita, por supuesto, pero también de
franciscano a la manera de nuestro hermano Francisco, el pobrecillo de Asís”.
“No nos
dijimos gran cosa porque teníamos poco tiempo, pero no son
las palabras lo que importa, sino el encuentro en gestos sencillos: en el silencio
pasan muchas cosas”.
Pero tuvo
tiempo de pedirle al Papa que ore especialmente por los enfermos de
todo el mundo, dijo el obispo Benoît-Gonnin. Una petición a la que Francisco no
fue insensible. Así, según el obispo francés, prometió reservar oraciones
intensas por ellos.
Arthur
Herlin
Fuente: Aleteia
