La comunidad científica está llamada a servir a la humanidad
“Es
necesario para proteger el planeta un acuerdo internacional creíble y
confiable. En estos días de asamblea plenaria, los científicos buscamos lazos
de unión entre las ciencias para mejorar la vida de los seres humanos”
Con
estas palabras definió los trabajos el científico hondureño, naturaliado
británico, Sir Salvador Moncada. Médico, miembro de The Royal Society,
Royal College of Physicians, Academy of Medical Science, en Inglaterra, y
miembro de la Pontificia Academia de las Ciencias.
Sus
principales investigaciones han estado centradas en los efectos farmacológicos
de las substancias vaso-activas, especialmente productos del metabolismo de
diversos ácidos, así como en la síntesis, acción y degradación del mediador
biológico óxido nítrico. También ha realizado importantes trabajos en temas de
inflamación, plaquetas, interacción entre plaquetas y la pared vascular,
trombosis y arteriosclerosis.
Las
investigaciones que llevó a cabo durante los años setenta culminaron con el
descubrimiento de una sustancia, la prostaciclina, un vasodilatador muy potente
que actúa como inhibidor de los trombos que obstruyen las arterias. Y además
está realizando estudios sobre la prevención del cáncer.
Tres días de Asamblea
Plenaria
Del
12 al 14 se está llevando a cabo en el Vaticano, la Asamblea Plenaria de la
Pontificia Academia de las Ciencias, con el tema, “Papeles transformativos de
la ciencia en la sociedad: desde la ciencia emergente a las soluciones para el
bienestar de las personas”. Ayer el Papa recibió a los 80 participantes en esta
plenaria.
En
su discurso el Pontífice insistió en la posición de la Iglesia sobre los
cambios climáticos, el desarme nuclear, la trata de blancas, o de seres humanos
y superar el hambre en el mundo. Sin embargo, dijo, "me parece que
puedo decir que faltan voluntad y determinación política para detener la
carrera por los armamentos y poner fin a las guerras, para pasar con urgencia a
las energías renovables, a los programas dirigidos para asegurar el agua, la
comida y la salud para todos, e invertir por el bienestar común todos los
grandes capitales que permanecen inactivos en los paraísos fiscales”.
Los
cambios globales están cada vez más influenciados por las acciones humanas. Por
lo tanto, dijo el Papa, también se necesitan respuestas adecuadas para
salvaguardar la salud del planeta y las poblaciones, la salud está en peligro
por todas las actividades humanas que utilizan combustibles fósiles y la
deforestación del planeta. La comunidad científica, después de haber avanzado
en la identificación de estos riesgos, ahora debe proponer soluciones válidas y
persuadir a las empresas y sus líderes para que los persigan. En esta
perspectiva, los miembros de la Pontifica Academia, estudian los problemas en
profundidad, por medio de las diferentes disciplinas como la física,
astronomía, biología, genética y química, ofreciendo así un servicio a la
humanidad.
La comunidad científica
está llamada a servir a la humanidad
Todavía
hay un largo camino por recorrer hacia un desarrollo que sea integral y
sostenible al mismo tiempo. Superar el hambre y la sed, la alta mortalidad y la
pobreza, especialmente entre los ochocientos millones de necesitados y
excluidos de la Tierra, no se logrará sin un cambio en los estilos de vida. La
comunidad científica es parte de la sociedad y no debe considerarse separada e
independiente, sino que está llamada a servir a la familia humana y su
desarrollo integral. Los posibles frutos de esta misión de servicio son
innumerables; En primer lugar, está la inmensa crisis del cambio climático en
curso y la amenaza nuclear.
Ayer,
hablaron en las sesiones de trabajo, sobre el cambio climático, las
enfermedades cardiovasculares y las enfermedades como el cáncer. Las dos
especializaciones del médico Moncada.
Patricia
Ynestroza-Ciudad del Vaticano
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