El Ángel nos
muestra el camino para llegar al Padre
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| El Papa celebra la Misa matutina en la capilla de la Casa de Santa Marta (Vatican Media) |
En el día en que se recuerdan a los Santos Ángeles
Custodios Francisco dedicó la Misa matutina al 25° aniversario de vida
religiosa de una monja presente en esta celebración.
Además, inspirándose en las Lecturas del día, destacó el papel de los protectores que Dios pone a nuestro lado, como brújulas en el camino de nuestra vida
Además, inspirándose en las Lecturas del día, destacó el papel de los protectores que Dios pone a nuestro lado, como brújulas en el camino de nuestra vida
“He aquí que yo
voy a enviar un ángel delante de ti, para que te guarde en el camino y te
conduzca al lugar que te tengo preparado”. Son las palabras de la Primera
Lectura – tomada del capítulo 23 del Libro del Éxodo – que guiaron la reflexión
del Santo Padre en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la
Casa de Santa Marta, en el día en que la Iglesia festeja a los Santos Ángeles
Custodios. Francisco afirmó que son precisamente ellos “la ayuda especial que
el Señor promete a su pueblo y a nosotros que caminamos por el camino de la
vida”.
Él Ángel como
brújula que nos ayuda a caminar
La vida es precisamente un camino – observó el Papa –
en el que debemos ser ayudados por “compañeros”, “protectores”, “brújulas
humanas” que “nos custodian de los peligros” y de las insidias que podemos
encontrar; entre las cuales Francisco mencionó tres:
“Está el peligro de no caminar. Y cuánta gente se
establece y no camina, y durante toda su vida está detenida, sin moverse y sin
hacer nada… Es un peligro. Como aquel hombre del Evangelio que tenía miedo de
invertir el talento. Lo había enterrado, y pensaba: ‘Estoy en paz, me siento
tranquilo. No podré hacer ninguna equivocación. Así no me arriesgo’. Y tanta
gente no sabe cómo caminar y tiene miedo de correr riesgo y se enferma. Pero
nosotros sabemos que la regla es que quien en la vida está detenido, termina
por corromperse. Como el agua: cuando el agua está quieta allí, llegan los
mosquitos, ponen los huevos, y todo se corrompe. Todo. El Ángel nos ayuda, nos
impulsa a caminar”.
El peligro de
equivocarse de camino o girar en un laberinto
Pero otros dos – prosiguió diciendo el Papa – son los
peligros en el camino de nuestra vida: “El peligro de equivocarse de camino”,
que sólo “al inicio es fácil de corregir”; y el peligro de dejar el camino para
dispersarse en una plaza, yendo “de un lado a otro como en un laberinto” y “el
labirinto – agregó – jamás te conduce a la meta”. He aquí el Ángel –
reafirmó Francisco” que está “para ayudarnos a no equivocarnos de camino y
caminar por él”, pero se necesita nuestra oración, nuestra petición de ayuda:
Y dice el Señor: “Pórtate bien en su presencia”. El
Ángel está acreditado, tiene autoridad para guiarnos. Hay que escucharlo.
“Escucha su voz; no le seas rebelde”. Escuchar las inspiraciones, que siempre
son del Espíritu Santo, pero es el Ángel quien nos las inspira. Y me gustaría
preguntarles a todos: ¿Ustedes hablan con su Ángel? ¿Ustedes conocen el nombre
de su Ángel? ¿Ustedes escuchan a su Ángel? ¿Se dejan llevar de la mano por el
camino o que los impulsen para moverse?”
El Ángel nos
muestra el camino para llegar al Padre
Por otra parte, la presencia y el papel de los Ángeles
en nuestra vida son más importantes aún – porque tal como hizo notar Francisco
– no sólo nos ayudan a caminar bien, sino que nos muestran también “dónde
debemos llegar”. Está escrito en el Evangelio de hoy de Mateo: “No desprecien a
los niños”, dice el Señor, porque “sus Ángeles ven siempre el rostro de mi
Padre que está en los Cielos”. Por lo tanto, en el “misterio de la custodia del
Ángel” también está la “contemplación de Dios Padre”, y el Señor nos debe dar
la gracia de comprenderlo. De aquí la conclusión del Santo Padre:
“Nuestro Ángel no sólo está con nosotros, sino que ve
a Dios Padre. Está en relación con Él. Es el puente cotidiano, desde la hora en
que nos levantamos hasta la hora en que vamos a la cama y nos acompaña y está
en una relación entre nosotros y Dios Padre. El Ángel es la puerta cotidiana a
la trascendencia, al encuentro con el Padre: es decir, el Ángel me ayuda a
caminar porque mira al Padre y conoce el camino. No olvidemos a estos
compañeros de camino”.
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