Aprovechando
al máximo
Hola,
buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
El
otro día estaba de cocina. Tenía que hacer unas tortillas, así que preparé un
bol grande para ir abriendo los huevos.
En
este punto siempre me sale la “vena chef”, y trato de lograr el desafío de
abrirlos todos sin que se rompa la yema.
Ahí
estaba yo, toda centrada en abrir con cuidado la cáscara cuando, suavemente, en
la cocina entró una de las monjas mayores. Me observó un instante en silencio.
Basta que haya público... ¡y la yema se me rompió!
-Vaya...
-suspiré.
-¿Sabes?
-me dijo de pronto esta hermana, casi en un susurro- Cuando yo era niña, mi
madre pasaba el dedo por el interior del huevo, para rebañarlo bien... En aquel
entonces no se podía desperdiciar nada...
-¡Pero
los tiempos han cambiado! Sigue, sigue trabajando...
Y
se fue. Yo me quedé mirando las cáscaras que había ido dejando sobre la mesa.
Efectivamente, en cada una quedaban unas gotitas de clara, ¡que aún se podían
aprovechar!
“¡Esto
solo hace más emocionante el desafío!”, pensé sonriendo, “Ahora sin romper la
yema, ¡y rebañando la cáscara!”
Me
impresionaron un montón las palabras de esta hermana, lo dentro que llevaba el
recuerdo de su madre y ese deseo de aprovechar hasta el final. Pensé que lo
mismo nos pasa con el Señor: cada día nos desborda con mil detalles. Es verdad
que no podremos abarcarlos todos, pero, ¿te has levantado dispuesto a aprovecharlos
y disfrutarlos al máximo?
Sin
embargo, ahí no quedó todo. A los pocos días, leí un artículo de un teólogo que
me encanta. En él decía que tenemos que aprender a llevar nuestra mirada “de la
creación al Creador”. No es solo un rayo de sol, es el Señor iluminándote,
dándote su calor. No es solo viento, sino el Señor acariciando tu piel. No es
solo una gota de lluvia, sino el Señor derramando su amor sobre ti... Según
este teólogo, ¡esta es la verdadera forma de “aprovechar al máximo los recursos
naturales”!
Hoy
el reto del amor es que aproveches al máximo un recurso que se te presente a lo
largo del día. Tal vez es el amanecer, o un momento de silencio, o esa
sonrisa... algo que llame tu atención. Disfrútalo, sonríe y mira al Cielo para,
con un guiño, dar las gracias al Señor. Recuerda, la realidad no es “solo” eso,
¡en realidad es Él! ¡Feliz día!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma