Las dos religiosas
agustinas misioneras, Caridad Álvarez Martín y Esther Paniagua Alonso, fueron
asesinadas en Argel en 1994 cuando se dirigían a Misa. Están en la misma causa
de beatificación que los populares mártires de Tibhirine
Junto a los populares mártires de Tibhirine –muy
conocidos gracias a la exitosa película De dioses y
hombres dirigida en 2010 por Xavier Beauvois–, serán
beatificadas dos agustinas misioneras españolas asesinadas en Argel en 1994.
Se trata de las hermanas Caridad Álvarez Martín y
Esther Paniagua Alonso que fueron tiroteadas a la salida de su convento cuando
se dirigían a la capilla donde habitualmente participaban en la celebración de
la Eucaristía.
Desde la embajada se les había insistido en que
dejaran el país debido al recrudecimiento de la violencia, pero tras un
discernimiento, las religiosas decidieron continuar en él y no abandonar las
obras de caridad que allí dirigían.
Las religiosas, sin embargo, sí atendieron los
consejos de seguridad que se les proporcionó. Por eso, aquella tarde del Domund
de 1994, decidieron salir en parejas, «como recomienda la embajada», hacia la
capilla donde participarían en la Santa Misa.
«Ellas salieron primero. Cuando ya estábamos a
escasamente 100 metros (…) oímos dos disparos. Yo me quedé sobresaltada (…).
Nos sorprendió que la gente desde las terrazas nos decía: “hermanas, regresen a
casa” (…). Cuando entramos, solo oímos llorar y dos nombres: Cari y Esther»,
recuerda la superiora de la Provincia San Agustín, María Jesús Rodríguez, en un
documental preparado para dar a conocer el martirio de Cari y Esther.
Las religiosas fueron abatidas a las puertas de la
casa de las Hermanas de Foucault, donde iban a participar en la Misa. Hoy
todavía se conservan en la puerta los agujeros que provocaron los disparos. De
esta forma, Cari y Esther, «que habían decidido no salir de Argel para no
abandonar la vida de los más pobres, terminaron comprometiendo su propia vida».
En la actualidad, su testimonio de entrega ha dado
la vuelta al mundo y tiene una gran importancia para la familia agustiniana.
«Supone que dos hermanas, viviendo nuestra espiritualidad, han llegado a ser
beatas», explica Alejandro Moral, prior general de la Orden de San Agustín.
Para Javier Pipaón, prior general de los Agustinos
Recoletos en 1994, el asesinato de las religiosas «no causó alegría, pero
después de la tristeza y del sufrimiento, sí es un hecho que conforta en la
vocación de todos nosotros».
Las dos agustinas misioneras serán beatificadas el
próximo 8 de diciembre junto a otros 17 mártires asesinados en Argelia entre
1994 y 1996.
Fuente: Alfa y
Omega
