Mons. Gallagher, asimismo, expresó la opinión de
la Santa Sede en resaltar el plan de la OMS para la prevención y el control de
enfermedades no transmisibles
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| Asamblea de la ONU. (AFP or licensors) |
La comunidad internacional tiene la grave
responsabilidad de brindar el respaldo necesario para facilitar la
estabilización del Gobierno nacional y de garantizar los servicios humanitarios
en la República Centroafricana, resalta Monseñor Gallagher.
Continua la participación de Monseñor Paul Richard
Gallagher en septuagésima tercera Asamblea de Naciones Unidas. En esta
oportunidad, el Secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa
sostuvo dos importantes intervenciones. La primera fue una Reunión a nivel
ministerial sobre la crisis humanitaria que afecta a la República
Centroafricana, y la segunda sobre el control de enfermedades no
transmisibles en el contexto de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
Emergencia en
la República Centro Africana
En la primera intervención, el Arzobispo Gallagher
resaltó enérgicamente la postura de la Santa Sede con respecto a los problemas
que afectan al país africano desde 2012:
“La actual crisis política y humanitaria en la
República Centroafricana sigue siendo motivo de gran preocupación para la Santa
Sede, especialmente porque esta situación ocurre con muchas otras en el mundo y
revela en gran medida la incapacidad de la comunidad internacional, para reunir
la voluntad política para abordar el conflicto de manera efectiva con
consecuencias tan devastadoras.
Las regiones del noroeste y centro del país siguen en
un conflicto tenso y desafortunadamente el área en la parte suroeste ha visto
un aumento en los combates”, sostiene Monseñor Gallagher.
Reforzar el
trabajo de MINUSCA
En ese sentido, el Prelado subrayo que es momento que
la comunidad internacional tome con mucha seriedad la problemática que azota a
los ciudadanos de la República Centroafricana que se ven obligados a
desplazarse hacia las otras naciones vecinas. Además, instó a los organismos
designados por la ONU en la RCA, actuar con más severidad para atender a
cientos de personas en especial niños que son víctimas de los movimientos
terroristas emergente en el país.
“Las consecuencias de muchos años en
continuas tensiones están causando estragos en la vida de millones de civiles,
dejando a miles de víctimas y cientos de miles de desplazados internos y
refugiados huyendo a los países vecinos de Camerún, Chad, la República
Democrática del Congo y la República. de Congo. Como de costumbre, las mujeres
y los niños suelen ser las primeras víctimas en situaciones de conflicto.
El
papel de la MINUSCA (Misión
de Estabilización Integrada Multidimensional de las Naciones Unidas en la
República Centroafricana), para "reagrupar y acantonar combatientes y
confiscar y destruir, según corresponda, las armas y municiones de elementos y
personal que rechazan o no dejan las armas" con el objetivo aliviar la
aflicción de los civiles indefensos y restablecer el orden y la paz en el país.
Con
este fin, la Santa Sede alienta a la MINUSCA a realizar mayores esfuerzos para
garantizar los derechos humanos de todos los ciudadanos, protegiéndolos de la
agresión armada y otros abusos que violan su dignidad humana, sin discriminación
de condición social o afiliación religiosa”, exhorto Mons. Gallagher.
Búsqueda de la Paz entre cristianos y musulmanes
Por último, el jefe de la Diplomacia del
Vaticano reafirmó que la Iglesia Católica y sus diferentes organismos de misión
en el país, seguirán velando por la pronta solución del conflicto, para
conseguir la tan añorada paz
y reconciliación entre los cristianos y musulmanes, a través de un diálogo
inclusivo y tolerante entre ambos grupos religiosos.
“La Iglesia Católica y sus distintas
organizaciones hemos estado y continuaremos participando incansablemente en los
esfuerzos humanitarios que tanto se necesitan en la República Centroafricana.
Al mismo tiempo, se debe buscar urgentemente una solución política real y
sostenible a favor de una paz duradera. La dimensión religiosa del diálogo
necesario no puede dejar de mencionarse.
El
Papa Francisco en su visita en 2013, hizo un llamado para que los cristianos y
musulmanes, y de hecho todos los creyentes, deben "permanecer unidos
trabajando para poner fin a todo acto que, desde cualquier lado, desfigura el
Rostro de Dios y cuyo fin último es defender intereses particulares por
cualquier medio, en detrimento del bien común”, dijo Mons. Gallagher.
Prevención y control de enfermedades no transmisibles
En la segunda intervención de Mons.
Gallagher fue sobre la prevención y control de enfermedades no transmisibles
para reducir la mortalidad prematura y mejorar la calidad de vida.
“Al
tiempo de reconocer la importancia de fortalecer los sistemas de salud, la
Santa Sede desea subrayar la necesidad de aumentar el compromiso político y la
participación de una amplia gama de actores, incluidas las mujeres como agentes
de cambio en las familias y comunidades, en las iniciativas de prevención y
sobre todo en el fomento de estilos de vida saludables”.
De
esta manera, Mons. Gallagher expresa la opinión de la Santa Sede en resaltar el
plan de la OMS para la prevención y el control de enfermedades no
transmisibles.
En
ese sentido, saluda la apuesta de una educación de prevención que facilite a
las personas tener una vida saludable y a prevenir cualquier tipo de
enfermedades no transmisibles que son generadas por malos estilos de vida.
“Como
se sabe –dice el Arzobispo- las enfermedades no transmisibles están
relacionadas con cuatro factores de riesgo principales, a saber, el consumo de
tabaco, el consumo nocivo de alcohol, una dieta no saludable y la inactividad
física. Así es como estas enfermedades no transmisibles pueden paradójicamente
convertirse en transmisibles, a través de la imitación de estilos de vida y
conductas poco saludables, especialmente por parte de los jóvenes y los
impresionables.
Esto
subraya la importancia de la educación hacia estilos de vida saludables como un
componente de la educación para la salud, junto con abordar los determinantes
sociales de la salud”.
Consideración y apoyo a los Centros de Salud
confesionales
El Secretario para la relación de los
Estados de la Santa Sede, también recordó que, dentro del Plan de acción
mundial de la OMS, sobre el control de enfermedades no transmisibles, resalta
un respaldo económico y técnico para los centros de salud de ciertos sectores
confesionales, como los que tiene a su cargo la Iglesia Católica y que están al
servicio de los más necesitados.
“El
Plan de acción mundial de la Organización Mundial de la Salud para la
prevención y el control de enfermedades no transmisibles 2013-2020, reconoce el
importante papel de las organizaciones confesionales, por la carga de la
prestación de servicios de salud, a los más pobres sectores de la población.
Sin
embargo, a estos proveedores de servicios religiosos no se les permite un
"lugar en la mesa", durante la formulación de los planes de atención
médica a nivel nacional y ven privados de una participación equitativa en los
recursos, tanto del presupuesto nacional como local, así como de los donantes
internacionales.
Tal
financiamiento es esencial para facilitar el mantenimiento de los sistemas de
salud en curso; la capacitación, reclutamiento y retención de personal
profesional; así como la ampliación necesaria para hacer frente a la carga cada
vez mayor de enfermedades no transmisibles que afectan desproporcionadamente a
los sectores más pobres de la sociedad”.
Por
último, Monseñor Gallagher menciona en su presentación las palabras al Sumo
Pontífice en el que recuerda que la Salud es una responsabilidad de todos y no
solo de los sectores que la ejercen:
“El
Papa Francisco nos ha recordado que la salud humana, de hecho, debe ser
considerada junto con nuestra capacidad de preservar y proteger el medio
ambiente natural; la contaminación del aire, por ejemplo, es un factor de
riesgo crítico para las enfermedades no transmisibles.
Al mismo tiempo, todos los
seres humanos deben ser tomados en consideración, especialmente aquellos que
experimentan dificultades que ponen en peligro su salud y acceso a una atención
adecuada”.
José Villanueva – Ciudad del Vaticano
Vatican News
