🎼 “Se te nota
en la mirada que vives...”🎤
Hola,
buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Llevo
unos días fijándome en un detalle de nuestra iglesia. Cada día, en la oración,
observo el jarrón que hay junto al Sagrario, y que está lleno de flores para el
Señor. Cuando se las ponen, están recién cortadas, frescas, se ven muy bonitas
y lucen muy bien. Al día siguiente ya comienza a notarse que no son del todo
frescas, y, con forme van pasando los días, esto se va notando más y más. Pero,
justo antes de que se marchiten, las sacristanas las cambian por otras nuevas.
Me
daba cuenta de que así es el amor. Cuando realizo un gesto de cariño, cuando
sirvo a una hermana o salgo de mí misma para mirar a otra persona, cuando doy
mi mano al otro... casi, casi me creo que he realizado una gran hazaña.
Pero me daba cuenta de que el amor es como las flores: cuando se da, cuando se entrega, es como un ramo de flores frescas, que hace bien, que sorprende, que llena de alegría... pero el amor se tiene que ir renovando día tras día, gesto tras gesto; si no, se va marchitando, y solo queda el recuerdo pasado de aquello que un día hicimos.
Lo
que caracteriza a un enamorado es que vive siempre más pendiente del otro que
de sí mismo. Por eso el triunfo del amor no es enamorarse una vez sino vivir
siempre enamorado (“en-amor-dado”).
Este
es Jesús, que siempre vive preocupado y ocupado en nosotros, y, hasta tal punto
se olvidó de sí mismo, que no dudó en dar su vida para salvarnos y darnos así
Vida a nosotros.
De
Él podemos obtener cada día ese Amor renovado que nos llena de fuerza para
volver a apostar por sorprender a los demás. Solo tenemos el hoy. ¿Mañana?
Mañana se lo volveremos a pedir...
Hoy
el reto del amor es sorprender con un detalle. Hoy cuida a las personas que
quieres sin dar por obvio que las quieres. Díselo con un gesto concreto, piensa
qué le haría ilusión y entrégaselo. ¡Y no te olvides de decirle que le quieres!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
