Recordar que “el diálogo vence la desconfianza y el temor"
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El Papa recibe a los dirigentes y personal del periódico “Avvenire”, con sus familiares (Vatican Media) |
“Queridos
amigos del ‘Avvenire’, en ustedes saludo a un laicado que trabaja en un ámbito
distinguido y comprometedor, como el de la comunicación”. Con estas palabras
Francisco dio su bienvenida a los dirigentes y al personal del periódico de la
Conferencia Episcopal Italiana
“Estoy contento – dijo el Santo Padre – de
compartir este momento con ustedes y de hacerlo en la jornada dedicada a San
José Obrero”. “Es fácil – añadió Francisco – encariñarse con la figura de San
José y encomendarse a su intercesión. Pero para llegar a ser, verdaderamente,
sus amigos – agregó el Papa – es necesario calcar sus huellas, que
revelan un reflejo del estilo de Dios”.
José es el hombre del
silencio
De
este gran Santo que hoy recuerda la Iglesia, el Papa Bergoglio dijo
textualmente: “José es el hombre del silencio. A primera vista, podría incluso
parecer la antítesis del comunicador. En realidad – añadió – sólo apagando el
rumor del mundo y nuestras mismas habladurías es posible la escucha, que sigue
siendo la primera condición de toda comunicación. El silencio de José está
habitado por la voz de Dios, y genera esa obediencia de la fe que conduce a
fundar la existencia dejándose guiar por su voluntad”.
Además,
el Pontífice recordó que no es causal que José sea el hombre que “sabe
despertarse y levantarse en la noche, sin desanimarse bajo el peso de las
dificultades”. Sí, porque como dijo el Santo Padre, “sabe caminar en la
oscuridad de ciertos momentos en los que no comprende totalmente, fuerte ante
una llamada que lo pone ante el misterio, del que acepta dejarse implicar y al
que se entrega sin reservas”.
José es el justo, capaz de
encomendarse al sueño de Dios
De
manera que – como dijo el Papa – José “es el hombre justo, capaz de
encomendarse al sueño de Dios llevando adelante sus promesas”. Y destacó que
también es el “custodio discreto y premuroso, que sabe hacerse cargo de las
personas y de las situaciones que la vida ha confiado a su responsabilidad”. Y
agregó:
“Es
el educador que – sin pretender nada para sí mismo – se convierte en padre
gracias al hecho de estar, a su capacidad de acompañar, de hacer crecer la vida
y transmitir un trabajo”. De hecho, Francisco destacó que sabemos cuán
importante es esta última dimensión, la del trabajo, con la que está
relacionada la fiesta de hoy. Por esta razón afirmó que al trabajo, en efecto,
“está estrechamente ligada la dignidad de la persona”. Y “no al dinero – dijo –
ni a la visibilidad o al poder, sino al trabajo”.
De la carpintería de
Nazaret a la redacción del "Avvenire"
Tras
referirse al trabajo como “actus personae”, tal como el Papa emérito Benedicto
XVI escribe en su Encíclica sobre el desarrollo humano integral en la
caridad y en la verdad, en que afirma que “la iniciativa empresarial tiene, y
debe asumir cada vez más, un significado polivalente” en la que de todos modos
la persona y su familia sigan siendo más importantes que la eficiencia en sí
misma, el Santo Padre Francisco exclamó que después de todo, “de la carpintería
de Nazaret a la redacción del ‘Avvenire’, ¡el paso no es tan largo!
“Ciertamente
– les dijo – en su caja de herramientas hoy hay instrumentos tecnológicos que
han modificado profundamente la profesión, y también el modo mismo de sentir y
pensar; de vivir y comunicar; de interpretarse y relacionarse”. A la vez que
destacó que “la cultura digital les ha pedido una reorganización del trabajo,
junto a una disponibilidad aún mayor, para colaborar entre ellos y armonizarse
con los demás medios de la Conferencia Episcopal Italiana, como la “Agencia
Sir”, “Tv2000” y el Circuito radiofónico “InBlu”.
Favorecer sinergias,
integración y gestión unitaria
De
ahí que Francisco haya afirmado que “análogamente a cuanto está sucediendo en
el sector de la comunicación de la Santa Sede, la convergencia y la
interactividad permitidas por las plataformas digitales “deben favorecer
sinergias, integración y gestión unitaria”. Se trata, evidentemente, de una
transformación que como les dijo el Papa “requiere itinerarios de formación y actualización”,
sabiendo que el apego al pasado podría revelarse una tentación perniciosa”.
Razón por la que les recordó – tal como se lee en la Constitución Pastoral
‘Gaudium et spes’ – que “auténticos servidores de la tradición son
aquellos que, al hacer memoria de ella, saben discernir los signos de los
tiempos y abrir nuevos tramos de camino”.
Teniendo
en cuenta que con toda probabilidad todo esto ya forma parte de su compromiso
cotidiano dentro de un desarrollo tecnológico que rediseña a nivel global la
presencia de los medios de comunicación, el dominio de la información y del
conocimiento, el Papa Bergoglio reafirmó que “en este escenario, la Iglesia
siente que no debe hacer faltar su propia voz, para ser fiel a la misión que la
llama a anunciar a todos el Evangelio de la misericordia”. De manera que los
medios de comunicación social – añadió – “nos ofrecen potencialidades
enormes para contribuir, con nuestro servicio pastoral, a la cultura del
encuentro”.
Francisco
también aludió a su mensaje para la 48ª Jornada Mundial de las Comunicaciones
Sociales del 1° de junio del año 2014, en que tuvo la oportunidad de observar
que hoy “la velocidad de la información supera nuestra capacidad de reflexión y
de juicio y no permite una expresión de sí misma moderada y correcta”. Por esto
y también como Iglesia – les dijo – estamos expuestos al impacto y a la
influencia de una “cultura de la prisa y de la superficialidad”, en la que “más
que la experiencia, cuenta lo que es inmediato, lo que está a la mano y puede ser
consumido inmediatamente; más que la confrontación y la profundización, con lo
que se corre el riesgo de exponerse a la pastoral del aplauso, a una nivelación
del pensamiento, a una desorientación difundida de opiniones que no se
encuentran”.
Recordar que “el diálogo
vence la desconfianza y el temor"
Por
último, entre las sugerencias del Papa a los dirigentes y empleados del
periódico de la Conferencia Episcopal Italiana el hecho de recordar que “el
diálogo vence la desconfianza y el temor”. “El diálogo pone en común, establece
relaciones y desarrolla una cultura de la reciprocidad”. Y la Iglesia se coloca
como “artífice de diálogo”, a la vez que por el diálogo es purificada y ayudada
en la misma comprensión de la fe”.
También
les pidió que custodien la herencia de los padres. Que no se cansen de buscar,
con humildad la verdad” y que se dejen interrogar por lo que sucede, a la vez
que no dejen de escuchar, profundizar y confrontar, manteniéndose lejos de los
caminos sin salida en los que debaten quienes tienen la presunción de haber
comprendido todo. Al contrario, el Pontífice les pidió que “contribuyan a
superar las contraposiciones estériles y dañinas”. Y que con el testimonio de
su trabajo se hagan compañeros de camino de todo aquel que se gasta por la justicia y
por la paz”.
María
Fernanda Bernasconi – Ciudad del Vaticano
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