“La santidad para Juan Pablo II no solo era vivir la beatitud evangélica
en sumo grado, sino sobre todo vivirla en medio de la humanidad contemporánea"
El
legado de San Juan Pablo II fue el tema de la conferencia realizada este 26 de
abril con ocasión del 40° aniversario de su elección como Pontífice.
De
acuerdo a Vatican News, la ponencia “San Juan Pablo II y su legado” fue
organizada por la Embajada de Polonia ante la Santa Sede y la Universidad
Pontificia de Santo Tomás de Aquino.
El
evento se desarrolló en el campus de la universidad y entre los asistentes
figuraron el Prefecto para la Congregación para las Causas de los Santos, el
Cardenal Angelo Amato; el ex secretario de San Juan Pablo II, Mons. Mieczyslaw
Mokrzycki; y el fotógrafo personal del Papa polaco, Arturo Mari.
Los
asistentes reflexionaron sobre el testimonio de vida, los mensajes, la
dimensión teológica de sus palabras y la relación con los medios de San Juan
Pablo II.
Mons.
Mokrzycki dijo a Vatican News que el legado de “Juan Pablo II siempre está vivo
y es actual. Él era Papa de la Iglesia universal y podemos que también era un
Papa universal. Nos decía que debíamos abrir nuestro corazón a Jesucristo
porque solo en Él el hombre puede realizarse, puede encontrar la paz”.
“Como
me dijo una vez un gendarme: Nadie podía detenerlo. Podemos decir que él (San
Juan Pablo II) ha roto este protocolo y, como también lo vemos con el Papa
Francisco, fue cercano a la gente”, agregó.
Por
su parte, Arturo Mari recordó “la humildad” de San Juan Pablo II ya que en una
celebración de su cumpleaños “un niño se escapó de su casa para no perderse el
encuentro con el Papa y le dijo ‘es tu cumpleaños y te he traído un regalo. Soy
pobre, pero esto te lo he traído para ti’. El Papa abre su mano y el niño le da
un caramelo. El Pontífice mira el caramelo y le dice ‘no me lo merezco’”.
En
la conferencia también se leyó un mensaje del Secretario de Estado del
Vaticano, Cardenal Pietro Parolin.
En
la misiva, el Purpurado señaló que la “defensa tenaz” del santo “ha hecho que
continúe y se fortalezca el compromiso de la Iglesia contra las dramáticas
desigualdades e injusticias que dividen el norte y el sur del mundo”.
“Sus
intervenciones en Europa también son memorables”, indicó el Cardenal Parolin y
afirmó que aún prevalecen “sus llamados sinceros e iniciativas por la paz y la
condena explícita de la guerra”.
Destacó
que “la brújula que ha guiado el largo servicio del Pontífice polaco fue el
Concilio Vaticano II. En la firme certeza de que el hombre es el camino por
excelencia de la Iglesia, él fue a encontrarse con cada hombre y todos los
hombres”.
El
Secretario de Estado del Vaticano también resaltó el “incansable y valioso
servicio a la Iglesia” que prestó San Juan Pablo II al impulsar el diálogo
ecuménico, al dejar una fuerte huella mariana en su pontificado y en su afecto
por los jóvenes, expresado en la creación de las Jornadas Mundiales de la
Juventud (JMJ).
“La
santidad para Juan Pablo II no solo era vivir la beatitud evangélica en sumo
grado, sino sobre todo vivirla en medio de la humanidad contemporánea. Por eso
abrió las puertas de la Iglesia a todos: a los cristianos y a los no
cristianos. Tiene un legado de bondad absoluta y caridad a 360 grados”, dijo el
Cardenal Amato a Vatican News.
POR MARÍA XIMENA
RONDÓN
Fuente: ACI