Pablo, el hombre al que Cristo salió al encuentro, se convierte en el guía hacia el encuentro personal con Jesucristo al que estamos llamados todos los cristianos
Acabo
de ver la película “Pablo, Apóstol de Cristo”, realizada por Affirm Films y
dirigida por Andrew Hyatt. Pienso que es una película en la que confluyen
distintos aspectos argumentales:
1.- El drama de la
persecución de los primeros cristianos: Es el aspecto más evidente del film, hasta el
punto de convertirse en un bello homenaje a los cristianos perseguidos de todos
los tiempos.
2.- Aproximación a
las Cartas de San Pablo: El diálogo central de la película tiene lugar entre Pablo y
Lucas, el evangelista; y es el marco a través del cual se le introduce al
espectador en numerosos pasajes de los textos paulinos. Estamos ante una
película que suscita el deseo de acercarse personalmente a la lectura de las
Cartas de San Pablo. Solo por ello, merece la pena el esfuerzo realizado.
3.- Invitación al
encuentro con Cristo:
Quizás sea el aspecto menos evidente de la película; pero, en mi opinión, el
más importante. En la persecución suscitada por Nerón tras el incendio de Roma,
y una vez que San Pablo ha sido apresado y está a la espera de ser ejecutado,
los cristianos se encuentran desconcertados y suspiran por un liderazgo. La
presencia de Lucas es un alivio, pero no una solución, ya que este evangelista
no había conocido personalmente a Jesucristo…
En
efecto, la primera comunidad cristiana de Roma buscaba el consejo y la guía de
Pablo; porque, a diferencia de ellos, él sí que había tenido un encuentro
personal con Jesucristo. Lucas es enviado a la cárcel a pedir consejo a Pablo
sobre qué debe de hacer la comunidad cristiana que vive en la clandestinidad.
Confían en que Pablo, el hombre que se encontró con Cristo, tendrá una palabra
oportuna de discernimiento sobre cómo proceder. La sorpresa es que Pablo no les
dice lo que deben hacer, sino que les invita a discernir desde el encuentro
personal con Jesucristo.
De
esta forma, Pablo, el hombre al que Cristo salió al encuentro, se convierte en
el guía hacia el encuentro personal con Jesucristo al que estamos llamados
todos los cristianos. Ciertamente, es una película muy recomendable, plenamente
fiel a la figura de San Pablo.
Por
cierto, es llamativa la cantidad de producciones cinematográficas de temática
religiosa que están viendo la luz en el momento presente. ¿Será acaso un
indicio de que el fenómeno de la secularización no consigue ahogar el
sentimiento religioso del hombre contemporáneo? Lástima que alguna de las
películas producidas diste mucho de la fidelidad al mensaje evangélico, como es
el caso de la “María Magdalena”.
Por
Jose Ignacio Munilla,
Obispo de San Sebastían
