Hospital para el espíritu
Sor
María y yo fuimos hace unos días al gran Hospital Universitario de Burgos para
algunas revisiones. Es un complejo enorme de módulos, pasillos, recintos
abiertos, consultas y muchos, muchos ascensores…
Me
llamaba la atención ver a tanta clase de gente moverse, más bien con ligereza,
por todos estos recintos. Excluyendo al personal sanitario y demás empleados,
todos se dan aquí cita para buscar la salud de su cuerpo o mejorarla. De los
pies a la cabeza, hay consultas para todas las partes del cuerpo, y hasta para
la psique…
Llegamos
a la entrada del hospital y, ya desde la calle, un gran ascensor subía a la
gente, cada cual a su consultorio. Sor María se movía con gran seguridad; pero
yo era la primera vez que estaba allí, no sabía por dónde iba. La seguía con
gran confianza, porque ella era la “experta” y encontraba lo que buscaba. Yo
iba como un niño, mirando todo y admirándome de todo…
Y,
de repente, pensé: “¡Pero si existe un ‘hospital’ así para buscar la salud del
alma!" Todos yendo presurosos a buscar mejorar en el espíritu: recibir la
gracia, ¡sin tener que ser pensionistas!, o acoger la paz y el amor que un
médico del espíritu está dispuesto a repartir, además gratuitamente.
Pienso
que muchos, muchos reteros ya han encontrado, entre los distintos episodios de
su vida, un “médico de familia” para su alma. Un hombre o mujer que es capaz de
escucharles, de acoger sus debilidades y pecados con amor, así como sus
angustias, tristezas o miedos, sus alegrías y gozos, y todo lo que al alma la
condiciona para sentirse feliz y libre y para recibir, en un rato de diálogo
profundo y sereno, toda la ternura de Jesucristo, que siempre me está esperando
para darme la salud. Este Médico es quien más me ama y no se cansa de que le
cuente mis “historias” más íntimas, porque todos, lo que más deseamos, es la
paz profunda y el amor incondicional…
Creo
que éste es un tiempo privilegiado para acercarme al Médico de mi alma, con fe
y con sencillez, y esperar de Dios sus bendiciones a manos llenas en esta
Cuaresma…
Hoy
el reto del amor es que, si te mueve la gracia, te acerques, en una iglesia, a
un sacerdote. Entrega a Cristo lo que te pesa. Saldrás de allí aligerado y
feliz, con la gracia de Dios y su perdón seguro…
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
