Con verdad y misericordia, siguiendo a Cristo, la Iglesia y los pastores
ayuden al hombre de hoy - que ya no sabe quién es - a redescubrir su dignidad
de hijo de Dios para construir un mundo más humano
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| Audiencia del Papa a los participantes en la Plenaria de la Congregación para la Doctrina de la Fe |
Al recibir a los participantes en la Plenaria de la
Congregación para la Doctrina de la Fe, el Papa Francisco expresó su profundo
aprecio por el delicado servicio que desarrollan y que responde a «los
particulares lazos de ese Dicasterio con el ministerio del Sucesor de Pedro, el
cual está llamado a confirmar a los hermanos en la fe y a la Iglesia en la
unidad.
Les agradezco por su empeño cotidiano de sostén al
magisterio de los Obispos, en la tutela de la recta fe y de la santidad de los
Sacramentos, en todas las variadas cuestiones que hoy requieren un
discernimiento pastoral importante».
Graviora delicta, vínculo matrimonial, salvación cristiana, antropología en la economía,
dignidad inviolable de la vida humana
En su denso discurso el Papa habló de importantes
temas como los graviora delicta – los delitos más graves - y
las solicitudes de disolución del vínculo matrimonial in favorem fidei,
así como las tendencias neo-pelagianas y neo-agnósticas; la ética en la
economía y las finanzas y el acompañamiento de los enfermos terminales.
Y subrayó la misión importante que desarrollan ante un
«horizonte cada vez más fluido y mudable, que caracteriza el comprenderse a sí
mismo del hombre de hoy y que tanto influye sobre las opciones
existenciales y éticas»:
“El hombre de hoy ya no sabe quién es y fatiga en
reconocer cómo actuar bien”
En este sentido es decisiva la tarea de vuestra
Congregación en recordar la vocación transcendente del hombre y la inseparable
conexión de su razón con la verdad y el bien, a la que introduce la fe en
Jesucristo. Nada como el abrirse de la razón a la luz que viene de Dios ayuda
al hombre a conocerse a sí mismo y el designio de Dios sobre el mundo».
Redención y comunión con Cristo
También expresó el Papa su aprecio por el estudio que
han emprendido sobre algunos aspectos de la salvación cristiana, para reafirmar
el significado de la redención ante las hodiernas tendencias neo-pelagianas y
neo-agnósticas, expresión de un individualismo que confía salvarse con sus
propias fuerzas:
“Nosotros creemos que la salvación consiste en la
comunión con Cristo resucitado”
«que, gracias al don de su Espíritu, nos ha
introducido en un nuevo orden de relaciones con el Padre y entre los hombres.
Así podemos unirnos al Padre como hijos en el Hijo y volvernos un solo cuerpo
en Aquel que es el «Primogénito entre muchos hermanos» (Rm 8, 29).
Implicaciones éticas de una adecuada antropología
económica y financiera
«El Magisterio de la Iglesia ha reiterado siempre con
claridad, a este respeto, que
“la actividad económica debe ejercerse siguiendo sus
métodos y leyes propias, dentro del ámbito del orden moral (Gaudium et Spes 64)”
Acompañamiento de los enfermos terminales y dignidad
de la vida humana
En lo que respecta al acompañamiento de los enfermos
terminales y al proceso de secularización, que absolutiza los conceptos de
autodeterminación y autonomía, que en muchos países ha conllevado un
crecimiento de la solicitud de eutanasia como afirmación ideológica de la
voluntad de poder del hombre sobre la vida, el Papa reiteró la dignidad de la
vida humana en todas sus etapas:
«Ello ha llevado también a considerar la voluntaria
interrupción de la existencia humana como una opción de ‘civilización’. Está
claro que allí donde la vida vale no por su dignidad, sino por su eficiencia y
por su productividad, todo ello se vuelve posible.
“En este escenario hay que reiterar que la vida
humana, desde la concepción hasta su fin natural, posee una dignidad que la
hace intangible”
Misión pastoral de la Iglesia: llevar al hombre de la
mano para redescubrir a Dios Padre
«Éste es uno de los servicios que la Iglesia está
llamada a brindar al hombre contemporáneo.
En este sentido, vuestra misión asume un rostro
eminentemente pastoral. Pastores auténticos son aquellos que no abandonan al
hombre a sí mismo, ni lo dejan presa de su desorientación y de sus errores,
sino con verdad y misericordia lo llevan a reencontrar su rostro auténtico en
el bien.
Auténticamente pastoral es pues toda acción tendida a
tomar de la mano al hombre, cuando ha perdido el sentido de su dignidad y de su
destino, para conducirlo con confianza a redescubrir la paternidad amorosa de
Dios, su destino bueno y las sendas para construir un mundo más humano.
Ésta es la gran tarea que espera a vuestra
Congregación y a toda institución pastoral en la Iglesia»
Cecilia de Malak – Ciudad del Vaticano
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