Artista de brocha gorda
Hola,
buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ahora
que estoy en Comu, he empezado a trabajar en el taller de la cerámica pintando
una serie de angelotes muy simpáticos. Aún me estoy haciendo a mi sitio de
trabajo, a la silla... ¡y a los pinceles!
Resulta
que mis nuevos pinceles son mucho más largos que los que tenía en el Noviciado.
Aparentemente, la diferencia no se nota... Aparentemente.
Al
trabajar uno de los angelotes, lo alcé para pintar mejor un detalle, con tan
mala pata que no me di cuenta de que estaba metiendo el palo del pincel en el
bote de pintura...
Acabado
el detalle en cuestión, volví a dejar al angelito en la mesa, por supuesto sin
percatarme de que el pincel estaba "cargado" por los dos lados...
Imagina
el resultado. Al cabo de un buen rato, descubrí que, a la vez que pintaba las
manos del ángel, también estaba pintando mi hombro. Ya te digo que aún no
controlo lo largo que es el pincel, ¡y me acerco demasiado!
"¡Vaya!",
refunfuñé, "Menuda artista, que se pinta a sí misma mientras pinta su
obra..."
"Pues
como yo", sentí que me contestaba el Señor.
Aquella
respuesta me dejó bloqueada, ¡y es que es verdad!
Es
impresionante imaginar a Dios como un alfarero creando al hombre, modelándolo,
manchándose las manos de barro... Pero ahí no queda todo. Cristo, por nosotros,
¡se ha "pintado" hasta en el carné de identidad!
No
sólo ha asumido nuestra naturaleza, sino que, con Él, Dios mismo ha cambiado de
nombre. Él es el Dios Altísimo, el Omnipotente, el Todopoderoso... pero, desde
que Cristo se encarnó, su nombre ha cambiado: ahora es
"Dios-con-nosotros".
Jesús
se ha comprometido por completo contigo, nada podrá apagar su amor por ti: ¡te
ha incluido en su nombre! Me parece que Él, como yo, también se acerca
demasiado cuando trabaja... ¡y ya no puede separarse!
Hoy
el reto del amor es hacerte una pequeña marca con un boli en la mano. A lo
largo del día deja que esa manchita te recuerde que el Señor te lleva
"tatuado en su mano", ¡experimenta su amor incondicional! Y, cuando
hoy extiendas tu mano para saludar a alguien, recuerda que también esa persona
es obra del Señor: respétala, trátala con cariño... ¡y descubre su maravilla!
¡Feliz día!
VIVE
DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
