La Iglesia, por su parte,
afirma el Papa Francisco, no deja de apoyar y fomentar aquellas iniciativas,
vinculadas al mundo del deporte, que favorecen el bien de las personas y las
comunidades
“El
deporte siempre tiene grandes historias que contar sobre personas que, han
salido de situaciones de marginalidad y pobreza… Estas historias nos muestran
cómo la determinación y el carácter de algunos pueden ser un motivo de
inspiración y aliento para tantas personas en todos los aspectos de sus vidas”,
lo dijo el Papa Francisco a los atletas de la Special Olympics participantes en
el trofeo “Unified Football”, a quienes recibió en audiencia la mañana de ayer
viernes, 13 de octubre, en la Sala Clementina del Palacio Apostólico.
En
su discurso, el Santo Padre resaltó la participación de los atletas en esta
competición y los alentó diciendo que, “ellos son el símbolo de un deporte que
abre los ojos y el corazón al valor y a la dignidad de individuos y personas
que de otro modo serían objeto de prejuicios y exclusión”.
En
estos días, señaló el Pontífice, tendrán la oportunidad de reafirmar la
importancia del deporte unificado, a través del cual los atletas con y sin
discapacidad intelectual juegan juntos. “Esta bella actividad – subrayó el Papa
– que llevan a cabo con esfuerzo y convicción, nutre la esperanza de un futuro
positivo y fructífero del deporte, porque lo convierte en una verdadera
oportunidad de inclusión e implicación”. No se cansen de mostrar al mundo del
deporte, afirmó el Santo Padre, su compromiso compartido de construir
sociedades más fraternales en las que las personas puedan crecer y
desarrollarse y realizar plenamente sus capacidades. “En este sentido – agregó
– el deporte es uno de esos lenguajes universales que superan las diferencias
culturales, sociales, religiosas y físicas, y logran unir a las personas,
haciéndolas parte del mismo juego y protagonistas juntos de victorias y
derrotas”.
La
Iglesia, por su parte, afirma el Papa Francisco, no deja de apoyar y fomentar
aquellas iniciativas, vinculadas al mundo del deporte, que favorecen el bien de
las personas y las comunidades. “De hecho – precisó el Pontífice – el deporte
siempre tiene grandes historias que contar sobre personas que, gracias a
él, han salido de situaciones de marginalidad y pobreza, de heridas e
infortunios. Estas historias nos muestran cómo la determinación y el carácter
de algunos pueden ser un motivo de inspiración y aliento para tantas personas
en todos los aspectos de sus vidas”.
Antes
de concluir su discurso, el Papa Francisco alentó a los atletas deseándoles que
pasen estos días con alegría y serenidad. “Cultiven, junto con la diversión, la
amistad y la solidaridad. Mientras les pido que recen por mí, invoco la
bendición del Señor sobre ustedes, sobre sus familias y sobre aquellos que los
apoyan en su actividad deportiva”.
Renato
Martínez
Radio
Vaticano
