En la Carta Apostólica Francisco
destaca la “centralidad de la familia” en los caminos de “conversión pastoral”
de las comunidades y de “transformación misionera de la Iglesia”
Se hizo público este
19 de septiembre, la Carta Apostólica “Summa Familiae Cura” del Papa
Francisco en forma Motu Proprio con la cual se instituye el Pontificio
Instituto Teológico Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y de la
Familia que vinculado a la Pontificia Universidad Lateranense, sucede
y sustituye al Pontificio Instituto Juan Pablo II para los Estudios sobre el
Matrimonio y la Familia, establecido por la Constitución Apostólica Magnum
Matrimonii Sacramentum del 7 de octubre 1982.
Según el Artículo 2 de
la Carta Apostólica, fechada 8 de septiembre, el nuevo
Pontificio Instituto constituirá “en el ámbito de las instituciones
pontificias, un centro académico de referencia, al servicio de la
misión de la Iglesia universal, en el campo de las ciencias que conciernen al
matrimonio y la familia y en relación a los temas conectados con la fundamental
alianza del hombre y la mujer para el cuidado de la generación y de la
creación”.
El Nuevo Instituto
Teológico será regido temporáneamente por las normas estatutarias hasta ahora
vigentes en el Instituto Juan Pablo II para Estudios sobre Matrimonio y
Familia, hasta la aprobación de los nuevos Estatutos. “Sus autoridades
académicas son el Gran Canciller, el Decano y Consejo del Instituto” – se lee
en la Carta Apostólica. Asimismo, el nuevo Instituto tendrá una especial
relación con el ministerio y el magisterio de la Santa Sede que será
ulteriormente validado por la relación privilegiada que establecerá con la
Congregación para la Educación Católica, con el Dicasterio para los Laicos, la
Familia y la Vida y con la Pontificia Academia para la Vida.
Nuevo orden jurídico y
campo de interés ampliado
En la Carta Apostólica
el Pontífice afirma que “el cambio antropológico - cultural que influencia
actualmente todos los aspectos de la vida”, no consiente que la pastoral vuelva
a proponer “modelos y formas del pasado” sino que necesita de un “criterio
analítico y diversificado” que mire, con intelecto de amor y con sabio realismo, “la
realidad de la familia hoy, en toda su complejidad de luces y sombras”.
Son estas las razones
por las cuales el Santo Padre ha considerado oportuno “dar un nuevo
orden jurídico al Instituto Juan Pablo II, para que ‘la previsora intuición
de San Juan Pablo II, que tanto quiso esta institución académica, “pueda
ser aún mejor reconocida y apreciada en su fecundidad y actualidad”. De hecho,
el campo de interés del nuevo Instituto será ampliado “en orden a las nuevas
dimensiones de la tarea pastoral y de la misión eclesial, como así también en
referencia al desarrollo de las ciencias humanas y de la cultura antropológica,
en un campo tan fundamental para la cultura de la vida”.
La centralidad de la
familia y la transformación misionera de la Iglesia
El texto de la Carta
Apostólica explica además el “ulterior trayecto sinodal realizado por la
Iglesia, que puso nuevamente al centro de la atención la realidad del
matrimonio y de la familia”, culminado con la Exhortación Apostólica
post-sinodal Amoris laetitia, después del proficuo trabajo de
profundización llevado a cabo en los años ’80 gracias a San Juan Pablo II. Y
esta razón es la que “ha llevado a la Iglesia a una renovada conciencia del evangelio
de la familia y de los nuevos desafíos pastorales a los que la comunidad
cristiana está llamada a responder”, escribe el Papa.
Francisco destaca
la “centralidad de la familia” en los caminos de “conversión
pastoral” de las comunidades y de “transformación misionera de la Iglesia” que
exige que nunca se descuiden “la perspectiva pastoral y la atención a las
heridas de la humanidad”. “El bien de la familia es decisivo para el futuro del
mundo y de la Iglesia – continúa el Papa. Es sano prestar atención a la
realidad concreta, recordando que “los llamados del Espíritu resuenan también
en los mismos hechos de la historia, a través de los cuales la Iglesia puede
ser guiada a una inteligencia más profunda del inagotable misterio del
matrimonio y de la familia”.
MCM
Radio Vaticano
