Conquistados en sólo un
movimiento
Hola,
buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
La
cosa empezó de la forma más sencilla: un leve picorcillo en el ojo. De forma
casi inconsciente, me llevé la mano a la cara y me rasqué con suavidad. Un
pequeño gesto... pero un fatídico error.
Un
instante después, el picor había crecido considerablemente. Era inevitable
rascarse... y cada vez el picor crecía y se hacía más insoportable. ¡Poco más
tarde, ya sentía que me ardían los ojos! Acabé delante de un grifo, lavándome
con agua fría ojos, cara y manos...
"Qué
cosa más tonta", pensaba, "¡y todo por un pequeño movimiento!"
Justo
entonces, el Señor me iluminó que... ¡así es como suele actuar Él!
Suele
presentarse más o menos suavemente, como aquel primer picorcillo. A veces es un
sentimiento de paz, otras veces es curiosidad... y, en el momento en que
aceptas, en que das un paso hacia Él, ¡ya te ha conquistado! Como dice el
refrán, "comer y rascar, todo es empezar".
Sí,
porque, cuanto más conoces a Jesucristo, más quieres conocer de Él, más quieres
sentirle en tu vida, más deseas descubrir su Presencia... Cuando pruebas un
poco de su amor, ¿cómo dejar de "rascar" en busca de más? Y, sí, al
final no te arden los ojos, ¡te arde el corazón!
Jesucristo,
como el picor, te deja totalmente libre, ¡pero se vuelve irresistible!
Hoy
el reto del amor es "rascar", dar un paso más hacia el Señor. Te
invito a que, a lo largo del día, busques algo que te hable de Cristo: puede
ser un buen libro, un comentario al Evangelio, escuchar una charla... Pídele al
Señor que te guíe hacia lo que Él quiera. Disfruta dedicándole esos minutos, ¡y
experimenta el fuego que crece en tu interior! ¡Feliz día!
VIVE
DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
