Pidamos esta gracia para
todos nosotros: comprender lo que significa familiaridad con el Señor. Que el
Señor nos dé esta gracia
“Los
que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica” es el concepto de
familia para Jesús, una familia “más amplia de aquella en la que se viene al
mundo”. Se trata de la primera observación que hizo el Papa Francisco en
su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de
la Casa de Santa Marta el último martes de septiembre.
Inspirándose
en el Evangelio de San Lucas propuesto por la liturgia del día – que
relata que es precisamente el Señor quien llama “madre”, “hermanos” y
“familia” a quienes lo circundan y lo escuchan en su predicación – el Santo
Padre observó que esto “hace pensar en el concepto de familiaridad con
Dios y con Jesús”; que es “algo más” con respecto al hecho de “ser discípulos”
o “amigos”. Y añadió que no es una actitud “formal”, o “educada”, ni tanto
menos “diplomática”. “¿Qué significa entonces – se preguntó el Papa –
esta palabra que los padres espirituales en la Iglesia han usado tanto y que
nos la han enseñado”?
Significa,
ante todo – explicó Francisco – “entrar en la casa de Jesús: entrar
en aquel clima, vivir ese clima que hay en la casa de Jesús. Vivir allí,
contemplar, ser libres, allí. Sí, porque los hijos son libres, los que viven en
la casa del Señor son libres, los que tienen familiaridad con Él son libres”.
“Los demás, usando una palabra de la Biblia – prosiguió diciendo el Papa
Bergoglio – son los ‘hijos de la esclava’, digamos así, son cristianos,
pero no osan acercarse, no osan tener esta familiaridad con el Señor y siempre
hay una distancia que los separa del Señor”.
Pero
familiaridad con Jesús, como nos enseñan los grandes Santos – agregó el Papa –
también significa “estar con Él, mirarlo, escuchar su Palabra, tratar de
ponerla en práctica, hablar con Él”. Y la palabra – subrayó – es oración:
“aquella oración que se hace también por la calla: ‘Pero, Señor, ¿qué
piensas?’. Ésta es la familiaridad, ¿no? Siempre. Los santos la tenían. Santa
Teresa, es hermoso, porque dice que encontraba al Señor por doquier, era
familiar con el Señor, en todos partes. Incluso entre las ollas de la cocina,
era así. Familiaridad con el Señor”.
En
fin, familiaridad es “permanecer” en presencia de Jesús como Él mismo nos
aconseja en la Última Cena o como nos recuerda el inicio del Evangelio –
destacó Francisco – haciendo notar cuando Juan indica: “Éste es el
cordero de Dios que quita los pecados del mundo. Y Andrés y Juan fueron detrás
de Jesús” y, como está escrito, “permanecieron, estuvieron con Él toda la
jornada”.
Por
lo tanto es ésta – reafirmó el Papa – la actitud de familiaridad, no
aquella “buena” de los cristianos que se mantienen a distancia de Jesús, “tú
allí y yo aquí”. Y al concluir su reflexión Francisco dijo a cada
uno: “Demos paso a esta actitud de familiaridad con el Señor. Aquel cristiano,
con sus problemas, que va en el autobús, en el metro e interiormente habla con
el Señor o, al menos, sabe que el Señor lo mira, que está cerca de él: ésta es
la familiaridad, la cercanía, es sentirse de la familia de Jesús. Pidamos esta
gracia para todos nosotros: comprender lo que significa familiaridad con el
Señor. Que el Señor nos dé esta gracia”.
María
Fernanda Bernasconi
Radio
Vaticano
