Vida
contemplativa
Hola,
buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Aquí,
en el monasterio, cada tres años hay elecciones de Madre Priora y todos los
oficios se cambian. Los oficios son las distintas tareas que se reparten entre
las monjas.
A
mí, antes de ser Madre Maestra, me tocó ser tornera. La tornera es la encargada
de atender a toda persona que se acerca al monasterio. Ella es la hermana que,
cuando tocas el timbre del convento, acude a atenderte al torno.
Fue
un tiempo precioso en el que me encontré con todo tipo de personas, desde
jóvenes pidiéndome que rezara por ellos para que el Señor les regalase un hijo,
hasta gente que traía comida de forma anónima... Sin embargo, los que más me
gustaban eran los que me preguntaban por mi vida.
Recuerdo
que un año, en un domingo como éste, en que la Iglesia estaba celebrando el día
Pro Orantibus (el domingo de la Trinidad toda la Iglesia reza por nosotros, los
contemplativos) llamaron al torno sólo para decirme "gracias".
-Sí,
gracias por tu vida entregada al Señor por todos nosotros, gracias por orar
todos los días por nosotros... -y añadió- Hoy estoy rezando mucho por ti.
No
me dijo nada más. Se marchó. Me quedé impresionada y llena de alegría. Ese
'gracias' me llegó al corazón. Me di cuenta de que el amor tiene en cuenta al
otro.
Jesús,
siempre que estaba con las personas, las miraba con cariño, y daba a cada cual
lo que necesitaba. Hoy la Iglesia nos regala un nuevo día Pro Orantibus para
que ores por los contemplativos. Queremos pedirte una oración especial por
nosotras, para que cada mañana te podamos dar esta poca levadura que es el Reto
y tú fabriques con Cristo tu pan de cada día.
Hoy
el reto del amor es acercarte a un monasterio de clausura. Quizás nunca te has
acercado a un convento y el torno te impresione... Mucha gente sólo lo conoce
por las películas y piensan que es donde se deja el bebé para después salir
corriendo... Pero no. Cuando llames, alguien desde el otro lado te contestará.
Dile: "Gracias por tu vida y hoy rezo por ti". Si te atreves, te
invito a que hables y compartas un rato con esa alma consagrada totalmente al
Señor.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
