Con este gesto el Santo
Padre devolvió la visita al Vaticano del Presidente de Italia, ocurrido el
pasado 18 abril de 2015
“La
Iglesia en Italia es una realidad vital, fuertemente unida al alma del país, al
sentir de su población. Que vive sus alegrías y sus dolores, y busca, según sus
posibilidades, aliviar los sufrimientos, reforzar las relaciones sociales, y
ayudar a todos a construir el bien común”, lo dijo el Papa Francisco en su
discurso en el marco de la visita oficial al Presidente de la República
Italiana, Sergio Mattarella, en el Palacio del Quirinal.
Con
este gesto el Santo Padre devolvió la visita al Vaticano del Presidente de
Italia, ocurrido el pasado 18 abril de 2015. El Pontífice había ya visitado
anteriormente el Quirinal el 14 de noviembre de 2013. En esa ocasión fue para
devolver la visita que el entonces Presidente, Giorgio Napolitano hizo en junio
de 2013 a la Santa Sede.
La esperanza fundada en la
memoria
En
su discurso, el Papa Francisco recordó que su visita se sitúa en el cuadro de
las relaciones entre la Santa Sede e Italia y quiere intercambiar aquella que
Usted realizó al Vaticano, afirmó el Papa, el 18 de abril de 2015, poco tiempo
después de su elección al más alto cargo del Estado. “Veo a Italia con
esperanza. Una esperanza que está fundada en la grata memoria hacia los padres
y abuelos, que también son los míos – señaló el Pontífice – porque mis raíces
están en este país. Una grata memoria hacia las generaciones que nos han
precedido y que, con la ayuda de Dios, han llevado adelante los valores
fundamentales: la dignidad de la persona, la familia, el trabajo. Y estos
valores los han puesto también al centro de la Constitución republicana, que ha
ofrecido y ofrece un cuadro estable de referencia para la vida democrática del
pueblo”.
Llamados a afrontar
problemas actuales
El
Sucesor de Pedro también señaló que, vivimos en un periodo en el cual Italia y toda
Europa están llamados a confrontarse con los problemas y riesgos de diversas
naturalezas, como el terrorismo internacional, el fenómeno de la migración, la
dificultad de las jóvenes generaciones de acceder a un trabajo estable y digno.
“Me alegra subrayar que Italia – precisó el Papa – mediante la operosa
generosidad de sus ciudadanos y el compromiso de sus instituciones y haciendo
un llamado a sus abundantes recursos espirituales, se empeña en transformar
estos desafíos en ocasiones de crecimiento y en nuevas oportunidades. Una
prueba, entre otras – señaló el Pontífice – es la acogida a los numerosos
prófugos que desembarcan en sus costas, la acción de primeros auxilios
garantizada por sus naves en el Mediterráneo y el compromiso de grupos de
voluntarios, entre los cuales se distinguen asociaciones de entes eclesiales y
la capilar red de parroquias. También es una prueba el gran compromiso de
Italia en ámbito internacional en favor de la paz, de la conservación de la
seguridad y de la cooperación entre los Estados”.
Por
ello, en cuanto se refiere al vasto y complejo fenómeno migratorio, el Papa
Francisco evidenció que, está claro que pocas naciones no pueden hacerse cargo
enteramente, de los recién llegados en sus sociedades, por esta razón, dijo, es
indispensable y urgente que se desarrolle una amplia e incisiva cooperación
internacional.
La cuestión del trabajo y
el bien común
Entre
las cuestiones que hoy mayormente interpelan a quienes tiene presente el bien
común, dijo el Papa, y en modo particular los poderes públicos, los empresarios
y los sindicatos de trabajadores, esta aquella del trabajo. “Reafirmo el
llamamiento a generar y acompañar procesos que den lugar a nuevas oportunidades
de trabajo digno – afirmó el Santo Padre – las dificultades juveniles, los
nuevos pobres, la dificultad que los jóvenes encuentran al formar una familia y
al traer al mundo hijos encuentran un denominador común en la insuficiencia de
la oferta de trabajo, y muchas veces precario o mal retribuido que no permite
una seria proyección. Es necesaria una alianza de sinergias y de iniciativas
para que los recursos financieros sean puestos al servicio de este objetivo de
gran respiro y valor social y no sean en cambio disueltas y dispersas en
inversiones prevalentemente especulativas”.
La Iglesia en Italia es
una realidad vital
La
Iglesia en Italia es una realidad vital, fuertemente unida al alma del país, al
sentir de su población. Que vive sus alegrías y sus dolores, y busca, según sus
posibilidades, aliviar los sufrimientos, reforzar las relaciones sociales, y
ayudar a todos a construir el bien común. “Este compromiso, que evoca el
principio de la distinción fijada en el art. 7 de la Constitución, expresa y
promueve al mismo tiempo – precisó el Papa – una peculiar forma de laicidad, no
hostil, ni conflictiva, sino amigable y colaborativa, si bien en la rigurosa
distinción de las competencias propias de las instituciones políticas de un
lado y de aquellas religiosas del otro”.
Estoy
seguro, concluyó el Papa Francisco que, Italia sabrá valerse de todos sus
recursos espirituales y materiales con espíritu de colaboración entre sus
diversos componentes civiles, y encontrará el camino justo para un ordenado
desarrollo y para gobernar del modo más apropiado los fenómenos y las problemáticas
que tiene ante sí.
Renato
Martinez
Radio Vaticano
