¿Ordenar desordenando?
Hola,
buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ayer
por la tarde, después de la clase, nos sobraba un ratito antes de ir a
vísperas, así que opté por ir rápidamente a terminar de ordenar mi celda.
Pensaba que con media hora tenía tiempo de sobra, y muy animosa me adentré en
ella.
Metí
la ropa limpia en el armario, y hasta ahí todo normal. Pero, para ordenar esto
y aquello... me tuve que poner a sacar cosas del armario y de los cajones para
ver cómo lo guardaba todo bien colocadito.
Claro,
cuando me quise dar cuenta, se me había pasado el rato y ahora la celda estaba
mucho más desordenada que al principio: una parte del armario toda fuera, cosas
por la mesa, cajas por el suelo...
"¿Cómo
es posible que para ordenar haya que desordenar mucho más de lo que ya
estaba?", pensé.
Con
esto del desorden material comprendí rápidamente algo que había leído hace unos
días sobre la parábola de la dracma perdida: "Esa mujer que pone la casa
patas arriba revolviéndolo todo es Dios. Tú tenías un orden precioso en tu
casa, habías ordenado tu vida, sabías todo lo que tenías que hacer para ser un
buen cristiano... y viene el ama de casa y desordena todo. Porque la dracma
perdida que busca la mujer somos tú y yo. Y lo único que importa es que el
Señor ha venido a buscarnos a nosotros, y así, quitando todo lo que es
apariencia, quiere encontrarse realmente contigo."
Así
le ocurrió a Abraham cuando Dios le dice que Ismael no era el hijo que Él le
había prometido sino fruto de su autosuficiencia, y que tendría uno que sí era
el de la promesa. O a Moisés, cuando le llamó para volver a Egipto, de donde
había huido, para sacar a su pueblo. O, como vemos en el Evangelio, cuando
Jesús descoloca a los fariseos cada vez que se pone a curar en sábado, o cuando
come en casa de los pecadores... Con su propia vida y sus actos, desordena la
mentalidad y las tradiciones de los fariseos, esperando encontrarlos también a
ellos. Como sucedió con san Pablo. O como nos ocurre a nosotros cada vez que
una situación nos desborda y la vemos por encima de nuestras fuerzas, o cuando
los demás me descolocan... Detrás de todo está el Señor para encontrarse
contigo de verdad.
Hoy
el reto del Amor es que, cuando algo te descoloque, mires al Señor. Seguramente
te ocurrirán muchas cosas que se salgan de tu esquema, pero, si en esa
circunstancia miras a Cristo, descubrirás que ahí está Él contigo, para salir a
tu encuentro, y descubrirás que en tu debilidad está Su Fortaleza.
VIVE
DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
