Lo lógico... ¡de colores!
Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
El sábado vino un grupo de familias de Pamplona.
Mientras los jóvenes y los mayores preguntaban, sacamos unos dibujos para colorear
a los más pequeños. Estaban coloreando justo al otro lado de la mesa que separa
un lado del otro del locutorio, por lo tanto, podíamos disfrutar de todos sus
movimientos.
Me quedé mirando a una de las niñas que eligió un
dibujo de la Virgen. Tenía la caja de los colores y buscaba uno cuidadosamente.
-Seguro que busca el azul del manto- pensé.
Sacó el amarillo,
-¡Para la corona, seguro!- pensé
-¡Para la corona, seguro!- pensé
Y no... era para el manto. Hizo una línea amarilla y
guardó la pintura. Después volvió a meter la mano en la caja...
-¡Se habrá confundido! Ahora buscará el azul- me dije.
-¡Se habrá confundido! Ahora buscará el azul- me dije.
Y no... sacó rosa e hizo otra línea, luego ¡verde,
morado, naranja...! Así hasta que completó el manto de divertidos colores.
Me quedé pensando en lo empeñada que estaba yo con el
azul, ¡y el arco iris de colores en que había acabado el manto! Los ojos de
niño no miran desde lo que debe ser, desde la razón. Los ojos de niño ponen los
colores desde el corazón, ¡aunque la manzana quede rosa! He llegado a la
conclusión de que no por eso está mal, nosotros coloreamos según lo que
razonablemente debe ser... y ellos colorean según lo que razonablemente es para
su corazón, para sus sentimientos, su afecto o sus emociones.
Puede que razonablemente tu día sea digno de ser
coloreado gris o negro por las reuniones que te esperan, por la cantidad de
trabajo, los problemas que se avecinan o las dificultades. Pero Cristo no te da
sólo esos colores, ¡te da una caja llena de pinturas! para que mires el día
desde tu corazón y, así, te descubras amado tal y como eres, y puedas pintar de
rojo las rayas de la carretera; descubras que Cristo está a tu lado en todo
momento y esa confianza te lleve a pintar sombras de todos de colores, pues le
verás en todo; para que al descubrir Su amor en ti puedas sonreír con una sonrisa
naranja y azul que haga a su vez sonreír a todos los que te rodean...
Hoy el reto del amor es que, en un momento del día,
utilices un color inesperado e ilógico por las circunstancias. Algo que pueda
parecer gris pero que, con Cristo, se vuelva de colores con una sonrisa, un
gesto... colorea desde Cristo, colores desde el Amor.
VIVE DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
