Mediación
y Kiva, dos sistemas pioneros que eliminan la violencia en las aulas
Son muchos los alumnos que sufren acoso
escolar en todo el mundo. Más de lo que pensamos. Un drama que ha aumentado con
las nuevas tecnologías. El ciberbullyng hace que el acoso no sólo se produzca
en el colegio, sino que la sensación del niño aumente durante las 24 horas del
día. Los menores sufrirán problemas psicológicos y en casos extremos puede
llevar al suicidio y muerte del menor.
Es un tema muy grave y que preocupa a
muchos padres. ¿Qué pueden
hacer las familias? ¿Hay
alguna manera de atajar el problema antes de que suceda? ¿Cómo puedo darme
cuenta de que mi hijo sufre acoso? Y si lo sufre… ¿a quién puedo dirigirme?
¿Cómo puedo solucionar el problema?
Los colegios comienzan a estar muy
sensibilizados con estos temas y ya se está trabajando en la prevención y la solución de los problemas antes de que se
produzcan. “Es cosa de niños”, escuchamos muchas veces y seguramente sea
verdad, pero… esas cosas de niños pueden ir creciendo y convertirse en temas
muy graves. Dos caminos complementarios están siendo utilizados: la mediación y
el método Kiva.
Los mediadores
Los padres y los profesores son los
últimos en enterarse ante un incipiente caso de violencia o acoso en las aulas. Son los mismos alumnos los que primero
detectan que un compañero suyo está atravesando problemas. ¿A quién se dirigiría un alumno ante
la violencia y el acoso: a sus padres, a los profesores o a sus propios amigos?
En el colegio San Viator de Madrid (España)
decidieron hace cinco años poner en marcha un programa de mediación. Se trata
de que algunos alumnos se conviertan en “alumnos
ayudantes”, jóvenes que se encargan de detectar los problemas y
mediar en el conflicto. Ellos no resuelven nada, simplemente ayudan a su
compañero a que lo solucione.
Si el tema se pone serio y alcanza otro
nivel (violencia, acoso, ciberbullyng, conductas extrañas), los mediadores
acuden a los profesores encargados del equipo de mediación, el observatorio de
convivencia.
No suelen ser problemas muy graves. Se
trata quizá de falta de integración, de timidez, de pequeñas discusiones en
grupos de Whatsapp y redes sociales. “Cosas de niños”, que suelen quedarse
entre los alumnos y que si son atajadas a tiempo no supondrán graves problemas,
pero que si siguen creciendo pueden ofrecer dramáticas consecuencias.
En Fin
de Semana COPE, tres de las alumnas del colegio San
Viator, Alba González, Sara de la Fuente y Paula Navarro y sus profesores
Enrique Giménez y Raúl Aguayo explicaron el éxito y la manera de trabajar de
los alumnos mediadores.
Se les da una charla a los alumnos y
luego ellos mismos votan quién quieren que sea el mediador. Ello no supone ser
mejores, todos son iguales. Paula lo explica: “No me creo mejor que los demás,
no somos superhéroes”.
Sara y Alba tienen claro que su labor
debe ser silenciosa, valoran el problema y si no pueden solucionarlo lo muestran
al observatorio: “Vamos nosotros al observatorio, pero no puede salir un
nombre”. “No nos podemos ir de la lengua. Sería perjudicial para nuestro
grupo”.
Enrique y Raúl, los profesores, muestran
que los alumnos lo que hacen es “ayudar al que tiene un problema” y que si es
algo muy complejo ya actúan los profesores.
Un caso de posible acoso: “Nuestras
alumnas nos dicen hay un niño con el que se están metiendo demasiado… Ellas le
ayudan y si vemos que no dan solución, nosotros sabríamos, por el conocimiento
del alumnado quién es y aunque no sea bullyng, podemos prevenirlo”.
“Detectamos los casos de acoso en un
proceso inicial y así es fácil detenerlo. Hablamos con el chico, con los
agresores, con la familia…”, expresan.
La mediación, como manera de prevenir
acoso, violencia y conflictos está siendo todo un éxito y es un modelo que ya
se está implantando en países como Alemania, Francia o Polonia.
Método “Kiva”
Pero si hablamos de pioneros en
educación, hay que hablar de los países nórdicos. En Finlandia llevan años
implantando un sistema, el método Kiva (Kiusaamista Vastaan, en
finlandés: Contra el acoso escolar). Un método de gran éxito que ha
reducido drásticamente el acoso en las escuelas.
El éxito está basado en las consecuencias
del acoso en el resto de los alumnos. En muchos casos los alumnos lo
interiorizan como algo normal, e incluso divertido que hace que el acosador se
crezca.
El método pretende conseguir todo lo
contrario: influir
en dichos espectadores para que no participen indirectamente en el acoso. El
acosador dejará de actuar con la víctima porque no le aportará ningún
beneficio. Se trata de “no reír las gracias”.
Algo aparentemente sencillo pero que
necesita mucha educación. Desde el Ministerio de Educación Finlandés se obliga
a los estudiantes a unas 20 clases a los 7, 10 y 13 años (edades clave en el
desarrollo del menor) para identificar las diferentes formas de bullying.
Además, en todas las escuelas existe un
equipo Kiva en el que tres adultos detectan e investigan posibles casos de acoso
en las aulas.
Las bromas, los “motes”, las “gracietas”
de los chavales en las aulas siempre han existido y algunos las denominan
“cosas de críos”. Atajar en la raíz los problemas es la única solución que la
escuela puede ofrecer ante el crecimiento de la violencia y el acoso.
Con sistemas como el de mediación y
métodos como el Kiva se podrían reducir drásticamente las cifras, los alumnos y
los padres vivirán mucho más tranquilos ante una lacra que tiene atemorizadas a
las familias.
ALVARO REAL
Fuente: Aleteia
