El caso “exhibe
carácter sobrenatural y es digno de creencia”
Tras años de exigente análisis y discernimiento, el
obispo de la diócesis argentina de San Nicolás de los Arroyos confirmó el
carácter sobrenatural de los acontecimientos que en esa localidad de la
provincia de Buenos Aires dieron nacimiento a la devoción a Santa María del
Rosario de San Nicolás.
Mediante un decreto con fecha el 22 de mayo de 2016,
titulado “Declaración acerca del juicio definitivo sobre la presencia de la
Virgen María del Rosario de San Nicolás”, el obispo de esa diócesis
monseñor Héctor Cardelli repasa el discernimiento, y citando pasajes que la
Virgen expuso a la madre de Familia con quien se comunica, asegura que “Dios se
detuvo en San Nicolás de los Arroyos, trayendo para nosotros el perfume de
Santa María”.
“Concluimos luego de un seguimiento de más de tres
decenios que todos los aspectos pueden calificarse de positivos en adhesión a
la verdad más plena”, asegura el obispo, y destaca la actitud de Gladys, la
mujer que desde hace más de 30 años se comunicaría con la Virgen María: “Se
ha apreciado además la sana reserva, docilidad ante la autoridad eclesiástica,
además de una evidente ausencia de protagonismo y vanagloria en la persona a la
que la Santa Madre invitó para transcribir sus mensajes”.
El decreto se enmarca en las normas que la Santa Sede
prevé para el juicio sobre las revelaciones privadas y la enseñanza de que el
cristiano del siglo XXI “no tiene que esperar otra nueva revelación pública
antes de la gloriosa manifestación de Jesucristo”.
El obispo también recuerda con el Catecismo que las
revelaciones privadas no pertenecen al depósito de la Fe, y que su función “no
es la de mejorar o completar la revelación definitiva de Cristo, sino la de
ayudar a vivir más plenamente en una cierta época de la historia (CIC 67)”.
“El en caso de San Nicolás reconocemos su significado
positivo en cuanto ha ayudado a comprender y vivir mejor el Evangelio anunciado
por Cristo y lo vemos como un alimento para la Fe, la Esperanza y la Caridad,
vías que señalan con claridad la intención de seguir los caminos de Salvación
que la Palabra de Dios enseña”.
Durante el repaso, se enuncia en el decreto, no se
puede encontrar “origen en mera acción humana” que explique los
acontecimientos, “el exquisito contenido, la calidad y riqueza de los mensajes,
los frutos en términos de conversiones, cambios de vida, sanaciones”. Asimismo,
se elimina por los frutos resultantes la posibilidad de “considerar que el mal
busque el bien y la santidad de las almas”, rechazándose así la posibilidad de
que lo ocurrido sea obra del Enemigo.
El obispo, en su potestad, expresa tener “la
suficiente certeza para concluir que el Caso mariano de San Nicolás de los
Arroyos exhibe carácter sobrenatural y es digno de creencia”.
El origen de la devoción
En 1983, varios rosarios en varias casas de San
Nicolás de los Arroyos, localidad ubicada a 240 kilómetros de la ciudad de
Buenos Aires, se iluminaron misteriosamente. Ante este extraño signo, una madre
de familia comenzó a rezar con intensidad a la Virgen, quien se le reveló el 25
de septiembre de ese año. La petición de María en esas primeras apariciones
consistía en buscar una imagen de María del Rosario que había sido bendecida
por un Papa y estaba olvidada. La imagen a la que hacía referencia fue hallada
en el campanario de la catedral. Se trataba de una imagen de María con el niño
en brazos que había sido bendecida por León XIII con motivo de la inauguración
del templo parroquial.
En todo momento la mujer se puso a disposición de la
Iglesia, compartiendo los mensajes con las autoridades eclesiales y
sometiéndose a su voluntad, cuidándose así que el acontecimiento mariano se
conserve “en el seno de la Iglesia”.
El entonces obispo de San Nicolás, monseñor Domingo
Salvador Castagna, aprobó la publicación y difusión de los Mensajes de María
del Rosario en San Nicolás y ordenó la construcción de un Santuario,
erigiéndolo canónicamente, tal como la Virgen lo había pedido.
“No cabe duda: este hecho seguirá creciendo. Por sus
frutos espirituales, dio prueba de su autenticidad”, comentó en 1990 monseñor Castagna, quien asistido por una Comisión de
investigación, discernió los hechos, aprobó la ortodoxia de los mensajes, y
acompañó la devoción estableciendo las reglas necesarias. Los sucesivos obispos
acompañaron desde entonces la permanente peregrinación de fieles al santuario
en construcción, y en todo este tiempo la vidente, de nombre Gladys, mantuvo su
bajo perfil y su vida piadosa.
Habita en una humilde casa cercana al santuario, donde
asiste asiduamente a Misa, según confirman los vecinos. La casa es fácilmente
identificable por el enorme buzón en la puerta, en el que peregrinos al
santuario dejan cartas para que sean compartidas con la Virgen.
“Dios se detuvo en San Nicolás de los Arroyos”, asegura el obispo Cardelli en su decreto. “Él se detiene en las almas que
lo necesitan. Nosotros lo necesitamos, nuestro país lo necesita, el mundo lo
necesita”, expone.
Esteban Pittaro
Fuente:
Aleteia
