Esta tarea irrenunciable y esencial de la Iglesia de la propuesta del primer anuncio, el cual no conoce fronteras ni circunscripciones: se ha de hacer allí donde el Evangelio no es conocido
El director nacional de las Obras Misionales
Pontificias en España, D. Anastasio Gil, intervenía este martes ante los
obispos españoles, reunidos en Asamblea Plenaria, para presentar un informe
anual sobre la labor y los desafíos de la Iglesia española ante la realidad de
la misión.
Su intervención siguió cinco pautas que muestran cómo
las Obras Misionales Pontificias contribuyen al fortalecimiento del “dinamismo
misionero que Dios ha depositado en el corazón de su Iglesia y en cada uno de
los bautizados”.
Destacó, por ello, la figura del director diocesano,
cuya principal tarea es “hacer posible que la dimensión universal, católica y
evangelizadora” esté presente en la formación cristiana y en la celebración de
las Jornadas misioneras. Y es que “podría justificarse en algún caso la
suspensión de una colecta, pero no la oportunidad de fortalecer el compromiso
misionero de los fieles con motivo de estas Jornadas”.
Se percibe, no obstante, que la “formación misionera
está insuficientemente enraizada en la mayoría de los sacerdotes, religiosos y
religiosas más jóvenes. Tal vez una de las causas de ello sea haber excluido de
la mayoría de los centros de formación la Teología de la Misión”. Por eso, D.
Anastasio agradeció actividades, como la Semana Española de Misionología de
Burgos o la Cátedra de Misionología de la Universidad San Dámaso de Madrid.
La segunda pauta presentada la constituían los
misioneros y misioneras españoles en la misión. Tras reconocer la generosidad de
la Iglesia en España con el envío de misioneros a los Territorios de misión -
13.000 mujeres y hombres anunciando el Evangelio – señaló “el predecible
descenso del número de misioneros en el futuro, por razones de edad”, al
superar casi la mitad de ellos los 70 años. Muchos de ellos, son religiosos, y,
en ocasiones, tienen poca vinculación a la Iglesia local.
“Desde las delegaciones diocesanas se está haciendo un
esfuerzo para que se reconozcan vinculados a la diócesis de origen”. Mencionó
también el esfuerzo de las OMP, la Comisión Episcopal de Misiones y la
Coordinadora de Laicos Misioneros, por dar cobertura a los 700 laicos que han
sido enviados a la misión. Voluntarios sin ninguna contraprestación económica,
ni siquiera tienen la posibilidad de darse de alta en la Seguridad Social. A la
espera del desarrollo de la reciente Ley del Voluntariado, provisionalmente,
los “convenios especiales” – con una cotización mensual – y una póliza
colectiva con alguna entidad de seguros, buscan paliar esta situación. Algo que
entraña buscar fuentes de financiación.
Tercer punto importante de la intervención del
director nacional de OMP fue la promoción y formación de vocaciones misioneras
“ad gentes”, porque “difícilmente los jóvenes descubrirán su posible vocación a
la misión si la cooperación se circunscribe a la solidaridad social, o se
reduce a la participación en una campaña o Jornada misionera”. Pedía, por ello,
“un plan de formación vocacional para fomentar y fortalecer el dinamismo
misionero en nuestras comunidades y en los grupos juveniles que se sienten
urgidos por una experiencia misionera temporal en verano”. A esto ayudan los
testimonios de los misioneros. Por eso, el contacto con ellos es absolutamente
necesario. Celebró el incremento en el número de diócesis que en verano
celebran el Día del Misionero Diocesano.
La cuarta faceta tratada fue “la limosna evangélica en
favor de los pobres”. Las Obras Misionales Pontificias agradecen “a cada uno de
los donantes, en la mayoría de los casos anónimos, su generosa aportación
durante el año 2015”. La Obra de Propagación de la Fe (DOMUND) pudo atender 561
proyectos en 58 países, por un valor de 11.832.761,77 €. Infancia Misionera
recibió de España 2.720.947,12 €, con los que atendió 394 proyectos en 42
países. También desde España se pusieron a disposición de la Obra de San Pedro
Apóstol 1.732.518,19 €, para distribuir entre 67 seminarios y noviciados
repartidos por 26 países. “Cada pequeña aportación de los fieles llega a su
destino, garantizándose el anonimato y la distribución equitativa sin
privilegios ni favoritismos”, afirmó.
Y recordó cómo se distribuyen los donativos entre las
1.109 territorios de misión: el 35%, para subsidios ordinarios (dirigidos a
sostener cada territorio); el 55%, para subsidios extraordinarios, solicitados
por los obispos respectivos; y el 10%, para emergencias, como fue el caso de la
ayuda que el cardenal Filoni entregó, por encargo del papa Francisco, a las
Iglesias locales de Irak, Siria, Líbano o de los países donde se está acogiendo
a los refugiados.
Por último, abordó los “nuevos desafíos de la misión”.
A veces, señaló D. Anastasio Gil, la expresión “la misión está aquí” tiene una
clara connotación excluyente. “Si la misión está aquí, parece que
prioritariamente está en nuestro entorno y que el ‘más allá’ corresponde a
otros”. Pero, “esta tarea irrenunciable de la propuesta del primer anuncio, el
cual no conoce fronteras ni circunscripciones: se ha de hacer allí donde el
Evangelio no es conocido”. Y propuso que, para esta labor, se tuviera en cuenta
a “los misioneros y misioneras que llegan a nuestras diócesis con la
experiencia de haber vivido lo que es y significa el primer anuncio en otros
ámbitos sociales o culturales”. Es muy necesario, concluía, “descubrir estas
posibilidades y ‘rentabilizar’ el don de su vocación”.
Fuente: OMPRESS-MADRID
