El pan puede con todo
Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
Al comenzar la Cuaresma nos suelen poner un cuenquito
de frutos secos en la mesa, en el sitio de cada una. Esta vez ha sido de
almendras, y son cosecha de nuestra huerta.
La verdad es que me encantan, y siempre pico un poco
desde la bendición de la mesa hasta que nos empiezan a servir el primer plato.
Pero siempre me ocurre lo mismo: como están asadas, la piel se ha quedado
totalmente adherida a la almendra, y, al tragar, comienzas a sentir un
picorcillo en la garganta, un carraspeo... Intento tragar y tragar... nada...
Bebo un poco de agua... nada. Y al fin espero a mi trozo de pan, porque me he
dado cuenta de que sólo con pan se tragan a gusto. Y hasta he descubierto que
el pan realza el mejor sabor de la almendra, y después facilita todo, sin dejar
rastro de ese carraspeo.
Tras caer un día y otro en la misma piedra, sentí cómo
el Señor me estaba indicando que esto mismo vivimos en muchas situaciones de
nuestra vida.
Y es que hay circunstancias que racionalmente no se
pueden tragar; sin embargo, Cristo siempre te da una salida, y es que Él se
hace Pan para que puedas vivir esas situaciones con Él, y así descubrir que el
Señor suaviza lo mas áspero y al más áspero, y realza el sabor de la felicidad
con su Paz y su Amor.
En la Eucaristía tienes la oportunidad de entregarle
al Señor todo aquello que te resulta costoso de tragar o de llevar. Déjalo ahí,
en el altar, para que, al alimentarte de Su Cuerpo y de Su Sangre, puedas
experimentar que con Él todo cambia. Quizá las circunstancias seguirán siendo
las mismas, pero ya nada es igual.
Hoy el reto del Amor es ir a la Eucaristía, entregarle
al Señor todas las cosas que te pesan, aquellas con las que no puedes convivir,
y, después, dejar que sea Él el que actúe en tu día.
Al final he decidido no enfrentarme más a una almendra
yo sola. Y si lo hago, correré hacia mi Pan, donde sé que está el alivio y la
esperanza para todo.
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
