Libres por su amor
Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva
al Señor. Que pases un feliz día.
Cada día que avanzamos en este camino,
tengo una petición en mi corazón más y más fuerte. Y se lo repito al Señor:
"Hoy quiero ser más libre".
Claro, puedes pensar que una monja de
clausura, todo el día "encerrada", necesita libertad, salir de los
muros para ser más libre. Pero no se trata de eso, me siento muy feliz aquí,
somos unas privilegiadas.
La libertad es algo mucho más interior.
Experimento el deseo de ser libre: de ser sencilla y vivir sin necesidad de la
aprobación de los demás; amar sin esperar nada a cambio, sino sólo disfrutar
amando y haciendo lo que te pide el Señor. Y también siento en el corazón el
anhelo de experimentar una y otra vez que eres amado tal y como eres, con todas
tus pobrezas... y esto te da libertad de actuación, pues ya no tienes miedo a
equivocarte, ya que tu deseo es actuar conforme a Él y sabes que, si te
equivocas, Él siempre rectificará el tiro. Él es tu descanso.
Estaba en la oración haciéndole esta
petición al Señor y me vino una historia que ya había oído antes:
Cuentan de un misionero que, recién
ordenado, fue a África. Cuando llegó, lo primero que se encontró fue una venta
de esclavos, y justo estaban vendiendo a un muchacho. Al ver aquello se
inquietó, no pudo quedarse al margen y se acercó. Cogió los gemelos que le
habían regalado el día de su ordenación y compró al niño a cambio de ellos.
Cuando al fin le dieron al chico, comenzó
a andar con él, y, tras alejarse de allí, el sacerdote le dijo:
-Anda, eres libre.
Y continuó caminando. Pero a los pocos
pasos se dio cuenta de que el muchacho le seguía por el camino.
Dejó de andar, el chico se acercó a él y
el joven sacerdote volvió a decirle:
-Eres libre, no eres mi esclavo, puedes irte libremente.
Pero el chico, mirándole, le respondió:
-No quiero irme de tu lado, porque, si me voy, algún otro me volverá a coger y volverán a hacerme esclavo... déjame quedarme contigo.
Así es Cristo. Él ya pagó un precio por nosotros.
Y Él "para ser libres nos liberó". Él ha dado todo para que tú puedas
tener vida, y vida en abundancia; para que lo que predomine en tu vida sea la
felicidad y la Paz.
Hoy el reto del amor es ser libre. Haz la
prueba: hoy actúa según te vaya pidiendo el Señor, y confía en Él. Quizá te
equivoques, o incluso que te caigas, pero de Su Mano eres libre, porque siempre
serás acogido, siempre te sostendrá, siempre volverás a experimentar Su Amor.
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
