Aunque el apostolado principal del convento es la oración, las monjas deben combinar el trabajo en los ornamentos papales con los oficios divinos
Dentro de las paredes del convento de Santo Domingo de los Tsáchilas (Ecuador),
las hermanas carmelitas descalzas confeccionan los ornamentos litúrgicos y las
vestiduras que usará el Papa Francisco el 6 y 7 de julio.
“Para mí es una gracia muy grande porque significa vestir a nuestro señor
Jesucristo en la persona del Papa. Es un sentimiento de gozo que no se puede
expresar”, declaró a ACI Prensa la
hermana María Beatriz de la Dolorosa, una de las monjas que realizan esta
labor.
De las veinte monjas que viven en el convento, cuatro se dedican a la
confección de las vestiduras y ornamentos para Guayaquil: la hermana María
Lorena de Jesús Crucificado, Analía de Jesús, Sarita de Santa Teresa y María
Beatriz de la Dolorosa.
“Hay que aclarar que en las albas han metido mano todas las hermanas. Nuestro
anhelo es que el Papa use vestiduras hechas por todas nosotras”,
señaló.
Sor María Beatriz comentó que recién les han informado que las vestiduras que
el Papa llevará en la misa central del 7 de
julio en Quito han sido encargadas a un grupo de artesanos en Cuenca. Sin
embargo, debido a que ya están listas, el convento se las entregará como regalo
al Santo Padre.
Las hermanas han trabajado durante un mes para elaborar dos albas, dos
estolas, dos cíngulos (cordones que van atados a la cintura), dos casullas y dos
mitras (que solo usan el Papa y los obispos).
“El alba ha sido bordada a mano, al igual que las estolas, el resto de las
piezas están bordadas a máquina”, indicó la hermana María Beatriz a ACI
Prensa.
El color para las liturgias solemnes es el blanco o el dorado. Para las misas
en Guayaquil y Quito, el Pontífice utilizará el color blanco.
La religiosa explicó que en las vestiduras se colocaron motivos ecuatorianos
como Santa Narcisa de Jesús, nacida en Nobol; y en los ornamentos destinados a
la celebración en Quito bordaron una azucena, símbolo de Santa Mariana de Jesús,
la primera santa ecuatoriana; y el corazón de Jesús porque Ecuador está
consagrado a él.
La hermana María Beatriz de la Dolorosa indicó que las hermanas emplearon
telas de brocado para las vestiduras e hilos de oro para los bordados en las
estolas.
Su vida cotidiana y
apostolado
Aunque el apostolado principal del convento es la oración, las monjas deben
combinar el trabajo en los ornamentos papales con los oficios divinos. Durante
la mañana, trabajan desde las 08:00 am hasta la 01:00 pm y en la tarde de
04:00pm hasta las 5:30pm.
Sor María Beatriz comentó que la vocación de las monjas de clausura es ser
“el pulmón de la Iglesia”. Con sus
plegarias contribuyen al sostenimiento de todos los sacerdotes, consagrados y
laicos.
Los trabajos de costura se realizan hace 17 años y fueron una iniciativa de
la fundadora, Sor María Elena del Corazón de Jesús, que actualmente tiene 82
años, como un medio para generar ingresos al convento.
Además de la confección de las vestiduras litúrgicas, las hermanas fabrican
cirios, manteles, palias, paños humerales, vino, hostias, purificadores, entre
otros productos que se utilizan en las liturgias católicas.
“Nuestro trabajo es un aporte grande a la diócesis porque antes no había
quien hiciera las vestiduras”, dijo. La mayoría de las hermanas que ingresan al
convento no tienen nociones de costura. Por ello, la fundadora se dedicó a
enseñarles.
Sobre la visita del Papa Francisco a Ecuador la hermana María Beatriz de la
Dolorosa manifestó que todas las monjas están muy contentas y entusiasmadas.
“Yo creo que es una visita que nos hace el mismo Dios a todos los
ecuatorianos. Espero que todos reflexionemos y nos sintamos amados por el Señor.
Porque es el mismo Dios en persona que viene a visitarnos”,
expresó.
Para contactarse con las las hermanas Carmelitas Descalzas de Santo Domingo
de los Tsáchilas haga clic en el siguiente enlace:
Fuente: ACI
