El grito de las
personas en Nepal, el sollozo de los africanos en el Mediterráneo, la
desesperación de los sirios...
Pensaba escribir hoy sobre el amor. Sin embargo, el grito de las personas en
Nepal, el sollozo de los africanos en el Mediterráneo, la desesperación de los
sirios y algunos acontecimientos que involucran a niños cuya enfermedad les ha
impedido vivir más años me llevan a pensar en que la mejor forma de escribir del
Amor es desde aquellos que están sufriendo.
Sin embargo, no soy muy
experto en ello. Más aún, desde mi posición me cuesta escribir desde la
perspectiva de los pobres y los sufrientes. ¿Cómo hacerlo? ¿Será posible
esgrimir algunas palabras de aliento? Sí...creo que sí.
Soy educador y
mi función, entre muchas, es plantearle a mis estudiantes una serie de
posibilidades para que ellos puedan tomar una decisión responsable. Más todavía,
mi deber es plantearles preguntas que les lleven a analizar su realidad, lo que
viven a diario, sus pensamientos e incluso el cómo entienden el sufrimiento
personal y el de otras personas. Es más, si me aventuro un poco más, no puedo
dejar de ofrecerles pistas sobre lo que debería ser y sobre lo mucho que hemos
dejado pasar la utopía de un mundo mejor en función de nuestras propias
comodidades.
Después de todo, muchos de ellos Aman, pero a veces viven
sin amor. Piensan, pero a veces creen que tienen todas las respuestas.
Reflexionan, pero sus palabras se encuentran a veces vacías a falta de
compromiso. Dialogan, pero sus intercambios a veces se tornan vacíos de
contenido.
Por eso hoy les hablé de Nepal y cómo de la noche a la
mañana, de un minuto a otro, pueden morir 3500 personas y resultar heridas miles
más. Les hablé de los africanos que cruzan el mar creyendo en una mejor vida, y
es cierto, sea como sea, la tendrán, ¡si llegan!. Les hablé de...del silencio y
de la necesidad de una reflexión sobre lo que estamos haciendo. Lo harán. Espero
que sí. Mi misión es esa...ellos tomarán la decisión.
Carlos Alvarado Salcedo
Artículo
originalmente publicado por Fundamentos para la vida
