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| El obispo auxiliar de Toledo, Francisco César García Magán. Dominio público |
“Los párrocos de los pueblos vecinos acudieron en los primeros momentos, alguno incluso llegó antes de las asistencias”. Así es como el obispo auxiliar de Toledo, Francisco César García Magán, ha descrito en Ecclesia al día la actuación de religiosos y sacerdotes según tuvieron constancia del accidente ocurrido el pasado miércoles en Urda, y que ya deja un balance de al menos 69 fallecidos y dos centenares de heridos.
En sus declaraciones, también relató cómo la Iglesia en su conjunto desplegó desde los primeros instantes su labor asistencial.
“Pusimos a disposición de los damnificados esa estructura diocesana y los psicólogos de Cáritas, además de la permanencia constante de sacerdotes. Se les hizo un llamamiento y hay cuarenta sacerdotes que se ofrecen para hacer turnos en la Casa de Ejercicios para ayudar a las víctimas en todo lo que se les ofrezca”, comentó el obispo.
El portavoz de los obispos españoles también empatizó con aquellos que hoy viven marcados por las preguntas y la incertidumbre. En este sentido, puso de ejemplo la experiencia del párroco de Urda, que contaba “cómo la gente le abrazaba, quería sentir esa cercanía de alguien que le recordara la misericordia del Señor, que nos acoge como Padre, que nos abraza y está en medio de ese sufrimiento”.
De su paso por Ecclesia se concluye que en los próximos días se tendrá noticia de un funeral institucional por las víctimas mortales, previsiblemente en la Catedral de Toledo.
“Esperamos tener ese funeral de carácter oficial y Sus Majestades puedan estar para rezar por los difuntos y heridos”, remarcó, agradeciendo la cercanía, solidaridad y compromiso mostrado por los Reyes con el pueblo español.
No faltó una mención y llamado expreso al perdón, que si bien es importante, nunca está reñido con la justicia.
“Sabemos que la herida en una muerte imprevista en accidente es una cicatriz. La herida se cierra pero queda la cicatriz y en esa cicatriz es importante el proceso de perdón, de reconciliación con uno mismo que se hace preguntas y con todas las circunstancias. El perdón no está en contradicción con lo que corresponde al poder judicial para investigar lo que tenga que investigar”.
Fuente: Religión en Libertad
