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| Una foto de archivo del Papa León XIV |
El ingreso de León XIV
este martes 13 de octubre al mediodía en el Policlínico Agostino Gemelli de
Roma para la extirpación de un nódulo pulmonar reabre una interrogante
recurrente: ¿quién asume las riendas de la
Iglesia católica y del Vaticano cuando el Pontífice entra en quirófano o
permanece bajo anestesia general?.
Cuando el Santo Padre
se somete a una intervención quirúrgica o recibe anestesia general, sus poderes
no pasan a ningún cardenal ni colaborador. El Pontífice conserva la titularidad
del gobierno de la Iglesia universal y del Estado de la Ciudad del Vaticano.
Una pérdida transitoria de conciencia por motivos médicos no abre una sede
vacante ni habilita a ninguna autoridad para asumir funciones pontificias por
iniciativa propia.
La
Santa Sede continúa con su trabajo ordinario
A pesar de la pausa
obligada en la agenda pública del Papa y de la cancelación de audiencias
privadas hasta el próximo 20 de octubre, la maquinaria burocrática del Vaticano
continúa funcionando con normalidad. Los distintos dicasterios y organismos de
la Santa Sede prosiguen con su labor cotidiana bajo la coordinación del
Secretario de Estado, el cardenal Pietro
Parolin.
No obstante, existe una frontera jurídica: las decisiones que requieren la intervención personal del Papa —como nombramientos episcopales, decretos legislativos o reformas estructurales— no pueden adoptarse por delegación y quedan pendientes de su intervención. Esto no impide, sin embargo, que el Pontífice encomiende otras funciones a sus colaboradores.
Así, León XIV ha delegado en el cardenal Luis Antonio Tagle, recién nombrado
decano del Colegio Cardenalicio, la celebración de la Misa de mañana miércoles con
motivo de la clausura de los trabajos por el décimo aniversario de Amoris laetitia. Asimismo, ha pedido que no
se publique todavía el Informe de Síntesis de la cumbre, cuya presentación y
debate estaban previstos para la sesión final de este miércoles. El Papa quiere
recibir el documento, revisar los materiales cuando salga del hospital y
expresar su propia opinión.
Uno de los errores más
frecuentes en momentos de hospitalización papal es atribuir al cardenal
camarlengo la dirección del Vaticano. Actualmente, este cargo lo ocupa el cardenal estadounidense Kevin Joseph Farrell.
Sin embargo, sus competencias de administración se activan exclusivamente
durante la sede vacante, es decir, tras
el fallecimiento o la renuncia formal del Pontífice. Durante un ingreso
hospitalario o una cirugía, el camarlengo no se convierte en regente ni asume
potestad de gobierno alguna.
El
Papa afronta la operación con tranquilidad
Esta primera estancia
de León XIV en el Policlínico Gemelli —donde ocupará la tradicional suite de la
décima planta conocida como el «Vaticano III»— está marcada por un clima de
serenidad. El propio Pontífice, de 71 años, hizo público el hallazgo del nódulo
tras el Ángelus del pasado domingo, y el cardenal
Pietro Parolin ha destacado la tranquilidad con la que el Santo Padre
afronta la operación: «A todos nos ha impresionado la serenidad con la que el
Papa ha anunciado esta intervención. Esperamos que pueda resolver este problema
lo antes posible. Tenemos confianza, pero, por supuesto, le acompañamos con
nuestras oraciones», dijo a los medios el cardenal italiano.
Si bien la normativa
está clara para convalecencias temporales, el marco canónico plantea dudas en
escenarios de impedimento prolongado o coma. El canon 335 del Código de Derecho
Canónico estipula que no debe alterarse el gobierno de la Iglesia cuando la
Sede Romana está «vacante o totalmente impedida», pero no especifica las
medidas a tomar si el Obispo de Roma queda incapacitado sin haber renunciado.
Ante esta posibilidad, Pontífices anteriores como
Pablo VI o el propio Papa Francisco dejaron preparadas cartas de renuncia
con antelación en manos de la Secretaría de Estado en caso de que un
impedimento grave les impidiese ejercer sus funciones.
María Rabell García. Corresponsal
en Roma y El Vaticano
Fuente: El Debate
