OMP PREMIA A UN MISIONERO CON SEIS DÉCADAS DE ENTREGA EN ÁFRICA Y ASIA Y A MISIONES SALESIANAS

Obras Misionales Pontificias (OMP) ha entregado este viernes sus premios misioneros Beata Paulina Jaricot y Beato Paolo Manna a Ángel Becerril, sacerdote del Instituto Español de Misiones Extranjeras (IEME) que ha dedicado más de 60 años a la evangelización en Zimbabue y Tailandia, y a Misiones Salesianas, por su labor de sensibilización misionera desde los colegios. La entrega coincide con el centenario del Domund, que se celebra este domingo.

Foto de los premiados. De izquierda a derecha P. José María Calderón,
director nacional de OMP_ monseñor Mikel Garcíandía, obispo de Palencia_
Ángel Becerril, misionero durante 60 años en Zimbabue y Tailandia, José Luis Pérez

Durante el acto, el director de OMP, José María Calderón, ha reconocido que estos galardones son «unos premios injustos porque deberíamos darlos a todos los misioneros». En su intervención, ha insistido en que la organización «no es una ONG», sino un instrumento al servicio del Papa para ayudar en los territorios de misión. También ha recordado que todos los cristianos participan en la tarea misionera mediante la oración, el apoyo y el sacrificio.

Sesenta años de misión en África y Asia

El premio Beata Paulina Jaricot, que lleva el nombre de la fundadora del Domund, ha recaído en Ángel Becerril Fernández, nacido en 1938 en Cozuelos de Ojeda (Palencia). A través del Instituto Español de Misiones Extranjeras, ha dedicado más de seis décadas a la evangelización en Zimbabue y Tailandia.

Tras recibir el galardón, el sacerdote ha agradecido el acompañamiento de su institución de origen: «Doy gracias al IEME, gracias a él soy quien soy». También ha tenido palabras de reconocimiento para la diócesis palentina, de la que procede: «Doy gracias también a mi diócesis de Palencia, que ha estado a mi lado siempre, y me ha recibido con mucho cariño».

Becerril ha agradecido asimismo la labor de la Iglesia misionera, «que lleva la Palabra al confín del mundo», y ha recordado a la beata Paulina Jaricot y a Ángel Sagarmínaga, primer director nacional de Obras Misionales Pontificias. «Me siento pequeño y honrado de seguir los pasos de estas dos grandes figuras», ha afirmado.

Calderón ha explicado que la intención del premio es reconocer a quienes han entregado su vida a la misión, aunque su labor no siempre tenga repercusión pública. «Él no ha hecho grandes cosas conocidas, pero ha entregado seis décadas de su vida a la misión», ha señalado sobre Becerril. «La fidelidad a la misión merece ser premiada», ha resumido.

Misiones Salesianas, premiada por su labor educativa

El premio Beato Paolo Manna ha distinguido a Misiones Salesianas por su trabajo de sensibilización misionera y apoyo a los misioneros desde España. El reconocimiento coincide con el 150 aniversario de la llegada de los primeros misioneros salesianos a Argentina y pone el foco en la labor desarrollada desde las aulas para transmitir el espíritu misionero a sucesivas generaciones de alumnos.

Su director, Luis Manuel Moral, ha agradecido el galardón y ha descrito la organización como «esa mano extendida que les acaricia y les da ánimo por las circunstancias difíciles que tienen que pasar», en referencia a los misioneros salesianos. En medio de las dificultades, ha añadido, no están solos: «Dios está con ellos, y la Virgen Auxiliadora, nuestra patrona, les acoge en su manto y les ayuda a que su labor sea incansable para extender el Reino de Dios».

«Desde nuestro corazón, sentimos que la misión merece la pena», ha afirmado Moral, quien también ha lamentado que todavía haya países a los que no ha llegado la Palabra.

El obispo de Palencia recuerda cómo nació su vocación misionera

Durante el acto, Mikel Garcíandía ha explicado que debe a su padre buena parte de su espíritu misionero. De pequeño, él y sus hermanos solían dibujar escenas relacionadas con guerras y conflictos. Un día, su padre les pidió que cambiaran aquellos dibujos por la imagen de un sacerdote bautizando a indígenas. El obispo ha recordado que aquella escena dejó una huella en él.

Garcíandía ha aprovechado su intervención para advertir de que la Palabra de Dios ha quedado relegada a un segundo plano en España. Ante esta situación, ha animado a los cristianos a recuperar su condición de discípulos y misioneros en la vida cotidiana, llevando el Evangelio a los ambientes en los que se desenvuelven cada día.

Un cangrejo con una cruz y el centenario del Domund

Los dos premiados han recibido una figura de un cangrejo que porta una cruz, en alusión a una conocida anécdota de san Francisco Javier, patrón de las misiones. Según la tradición, el santo lanzó su crucifijo al mar durante una tormenta y, al día siguiente, un cangrejo lo sacó del agua con sus pinzas. La imagen simboliza la confianza y la tenacidad de los misioneros.

Calderón ha recordado también que, cuando el Papa visitó España, OMP le entregó una imagen de san Francisco Javier en nombre de la institución.

La actuación de los compositores de la canción del Domund

La ceremonia ha concluido con la interpretación en directo de «Envíame a mí», canción creada por VIVAFE, del grupo Ábside Media, en colaboración con OMP, para el centenario del Domund. La han compuesto e interpretado Estefanía Benedicto, Chechu Reguart y Jaime Salmoreno, autores también del himno de la visita del Papa, «Alza la mirada».

La entrega de los premios, presentada por el periodista de TRECE José Luis Pérez, se ha celebrado en el Espacio All in One de CaixaBank, que ha cedido sus instalaciones para el acto. Con motivo del centenario del Domund, la Santa Sede ha dispuesto conceder la indulgencia plenaria a los fieles que reciban la Sagrada Comunión y recen por la difusión del Evangelio en todo el mundo.

Javier Arias

Fuente: Religión Confidencial