En términos generales, su estado es bueno
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Entrevista con
el profesor Stefano Margaritora, quien operó a León XIV el 13 de octubre:
"He vivido una emoción íntima que no consigo describir, pero fue una
intervención rutinaria". Aún se necesitan diez días para la recuperación
completa. El Pontífice "ha sido un paciente ideal".
"Diría que
no hay motivos clínicos por los que no se pueda realizar este viaje". El
profesor Stefano Margaritora, el cirujano que el martes 13 de octubre operó a
León XIV del pulmón, afirma en una entrevista concedida a los medios vaticanos
que, desde el punto de vista médico, el Papa puede afrontar el exigente viaje a
América Latina previsto del 6 al 17 de noviembre. Margaritora es catedrático de
Cirugía Torácica en la Universidad Católica del Sagrado Corazón y director de
la Unidad Operativa Compleja de Cirugía Torácica de la Fundación Policlínico
Universitario Agostino Gemelli IRCCS.
Profesor,
ante todo, ¿cómo se encuentra León XIV?
En el momento
del alta hospitalaria, el Papa León se encontraba en unas condiciones clínicas
absolutamente satisfactorias. Sus análisis de sangre eran completamente
normales y la función cardíaca estaba en orden. La reexpansión del pulmón
después de la intervención está siguiendo los plazos previstos habitualmente.
Por tanto, en términos generales, su estado es bueno.
¿Puede
decirnos cómo se descubrió el adenocarcinoma pulmonar?
El
descubrimiento del tumor maligno de pulmón del Papa fue absolutamente fortuito,
como, por desgracia, sucede con frecuencia. Al realizarle unas pruebas
rutinarias del abdomen, se descubrió en el tórax, en las bases pulmonares, una
pequeña mancha. Esto es bastante normal, porque cuando se realizan pruebas
radiológicas del abdomen, dado que el diafragma tiene una forma similar a la de
un paracaídas, normalmente se visualizan las bases pulmonares. Pero, desde
luego, si aquella pequeña mancha hubiera estado un poco más arriba, no se
habría visto.
¿Qué nos
enseña la experiencia que ha vivido el Santo Padre en las últimas semanas? ¿Qué
importancia tiene la prevención?
La prevención
es importantísima, porque el Santo Padre pertenece a la categoría de personas
que descubren que tienen un tumor pulmonar absolutamente por casualidad, no
porque se sometan a pruebas preventivas, sino porque se realizan exámenes por
otros motivos. Por ejemplo, una caída de un árbol que te lleva a urgencias,
donde te hacen una radiografía, puede poner de manifiesto una mancha en el
pulmón; también pueden descubrirse de este modo al realizar pruebas por otras
razones.
Por eso sería
importante que la población, especialmente las personas en situación de riesgo,
se sometiera periódicamente a pruebas preventivas de control, no solo para
detectar otros tumores para los que existen programas de cribado poblacional,
como los de mama o de colon, sino también para detectar tumores pulmonares. Por
desgracia, este tipo de tumor, sobre todo en sus fases iniciales, no produce
síntomas, como hemos visto en el caso del Santo Padre, que no presentaba ningún
síntoma respiratorio y se encontraba perfectamente.
¿Cómo
definiría la intervención? ¿Fue una operación complicada?
No sería
honesto si dijera que fue muy complicada para atribuirme gestas heroicas. En
realidad, la intervención del Santo Padre fue una operación rutinaria, en el
sentido de que, en casos similares, cuando se trata de un tumor pulmonar de
cierto tamaño, hay que extirpar todo el lóbulo en el que se encuentra. En el
caso del Santo Padre, el lóbulo inferior del pulmón derecho. Así pues, desde
este punto de vista, fue una intervención rutinaria.
Profesor,
¿está satisfecho con el resultado de la intervención?
Sí, mucho.
Diría que la intervención transcurrió sin ningún tipo de complicación, y eso es
lo que siempre deseamos antes de cada operación. Pero, por desgracia, no
siempre sucede así…
¿Están
satisfechos con la recuperación posoperatoria?
Sí, estamos
realmente muy contentos, porque el Santo Padre, durante su recuperación
posoperatoria, se ha implicado en cuerpo y alma, como hacen las personas más
motivadas después de este tipo de operaciones. Por eso, la atención que hemos
tenido que prestarle ha sido realmente mínima, ya que su voluntad de
recuperarse en un plazo muy breve ha resultado muy eficaz en todos los
sentidos. Su actitud ha sido verdaderamente encomiable.
¿Puede hacer
una previsión sobre la duración de la convalecencia? ¿Llegará a tiempo para el
viaje a América Latina?
Si lo tratamos
como a una persona normal, después de este tipo de intervención considero que
se necesitan un par de semanas para lograr una recuperación física
verdaderamente completa. Por tanto, dado que ya ha transcurrido casi una
semana, en definitiva, creo que el Papa podrá estar plenamente recuperado
dentro de unos diez días más. En cuanto a un viaje largo, con desplazamientos
en avión, que tendrá lugar dentro de aproximadamente tres semanas, diría que no
hay motivos clínicos por los que no se pueda realizar.
¿Qué ha
significado para usted, como hombre, como médico y como creyente, haber
dirigido el equipo que operó al Papa?
Haber operado a
un Papa ha sido una emoción íntima que ni siquiera consigo describir.
Obviamente, tienes delante a un hombre, porque, al fin y al cabo, el Papa es un
hombre, pero sabes perfectamente que no es una persona corriente. El Papa León
tiene un carisma tal que, en cualquier caso, sería imposible considerarlo una
persona corriente.
Te dispones a
operar a un Papa que, por primera vez —al menos en la historia moderna—, se
somete a una intervención por un tumor maligno. Porque, hasta donde sabemos,
nunca había ocurrido algo así. Sabes que tienes sobre ti los ojos del mundo
entero, porque no se trata (solamente) de un jefe de Estado: es el líder de los
fieles que están repartidos por todo el mundo y suscita una enorme atención
mediática.
Por eso está
claro que una intervención rutinaria no puede considerarse humanamente
rutinaria. Así que viví una serie de contradicciones entre decirme a mí mismo:
"Tienes que realizar una intervención normal, que ya has hecho otras mil
veces en tu vida", y pensar: "Tienes que realizar por primera vez una
intervención de este tipo a un Papa".
¿Puedo
preguntarle qué le dijo al Papa justo antes de que la anestesia hiciera efecto?
Cuando el Papa
entró en el quirófano, como es una persona verdaderamente sencilla y sonriente,
nos habíamos colocado un poco en forma de anfiteatro: yo, mis colegas, los
anestesistas y el personal del quirófano. Cuando entró, miró a su alrededor,
nos vio y le dije: "Santo Padre, este es nuestro dream team".
Él sonrió y se dispuso a… Comenzamos las maniobras de anestesia.
Profesor,
¿puedo preguntarle qué tipo de paciente ha sido el Papa León XIV durante estos
días en el Gemelli?
El papa León ha
sido un paciente ideal. No lo digo por adulación, sino porque realmente ha sido
un paciente que no ha causado el más mínimo problema al equipo que lo atendía,
y tampoco lo habría causado si se hubiera llamado Mario Bianchi.
Siempre
tranquilo, siempre sonriente y con muy pocas quejas ante un dolor que, pese a
todas las medidas adoptadas, una persona sin duda experimenta. Ha seguido todas
nuestras indicaciones, tanto desde el punto de vista dietético como desde el
fisioterapéutico. Se ha puesto de pie y siempre hacía incluso un poco más de lo
que le pedíamos.
El segundo día
después de la operación, nos dimos la vuelta y vimos que él mismo estaba
colocando las sillas de la capilla. Le dijimos: "Santo Padre, ya estamos
nosotros". Y él respondió: "No importa, puedo hacerlo, lo hago".
Así que, ¿qué puedo decir? Ha sido verdaderamente un paciente absolutamente
ideal.
Quisiera
también dar las gracias a todo el personal, a todo el equipo del Policlínico
Gemelli que ha contribuido a cuidar al Santo Padre. No debemos olvidarlo nunca:
en los hospitales, detrás del trabajo del cirujano y del anestesista, están el
enfermero de quirófano, el personal del quirófano que no pertenece al equipo de
enfermería, los técnicos de laboratorio y los técnicos de radiología, que
acudieron todos los días para hacerle una radiografía al Santo Padre.
También están
los fisioterapeutas y toda una serie de profesionales sanitarios que quizá
normalmente no se mencionan, pero a los que me complace recordar. Además, por
supuesto, quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las autoridades
directivas de la Fundación Policlínico Gemelli y a la rectora de la Universidad
Católica, que depositaron su confianza en mí y me permitieron vivir esta
experiencia verdaderamente extraordinaria.
Andrea
Tornielli
Fuente: Vatican News
