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| Nuevos Beatos. Dominio público |
La Iglesia Católica beatificó este sábado en
Ibiza a 20 sacerdotes mártires que fueron asesinados en 1936 por odio a la fe
durante la Guerra Civil Española.
“La única razón por la que los mataron fue
porque eran sacerdotes. Los testigos niegan unánimemente cualquier otro
motivo”, señala sobre estos presbíteros el sitio web del Dicasterio de las
Causas de los Santos en el Vaticano.
Los 20 nuevos beatos, todos sacerdotes
diocesanos de los 53 que entonces tenía Ibiza, y que serán recordados cada 6 de
noviembre.
La fidelidad de los mártires surge de la
certeza del amor de Cristo
La Misa de beatificación fue presidida por el
Cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio de las Causas de los
Santos, y concelebrada por varios obispos y numerosos sacerdotes en la Catedral
de Ibiza. De acuerdo al obispado local, es la primera beatificación que se
celebra en las Islas Baleares.
Ante el sufrimiento de los mártires, dijo el
cardenal en su homilía, “las palabras de Jesús resuenan con especial fuerza:
‘Seréis llevados ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio’”.
"No exaltamos el heroísmo de personas
excepcionalmente fuertes, sino la fidelidad de aquellos que permanecen
enamorados y no permiten que el odio hacia los demás se convierta en su propio
odio”, destacó el purpurado, según informa Vatican News.
El Cardenal Semeraro resaltó que “la fidelidad
de los mártires no surge de la pretensión de ser invencibles, sino de la certeza
de ser amados por Cristo”.
Para concluir, el purpurado señaló que “no
pedimos ser librados de toda dificultad, sino no perder a Cristo en la
dificultad; no pedimos estar libres del miedo, sino no ser gobernados por él;
no pedimos una vida sin contradicciones, sino la gracia de permanecer fieles en
el amor”.
La historia de los nuevos beatos de la Guerra
Civil Española
Estos mártires fueron arrestados entre agosto y
septiembre de 1936, cuando se desató una ola de violencia en las islas y
Formentera, por parte de las fuerzas republicanas, con la supresión del culto,
los sacramentos, y el saqueo e incendio de iglesias.
Juan Torres Torres, líder de la causa de
beatificación de este grupo de mártires, era también el más joven del grupo. Al
saber de su sentencia de muerte exclamó “¡Viva Cristo Rey!” Tenía sólo dos
meses de ordenado cuando fue asesinado el 7 de agosto de 1936. Murió únicamente
para ser “el sacerdote del pueblo”.
Antonio Tur Costa fue capturado y asesinado
junto con su padre y uno de sus hermanos. Se entregó por completo a su misión
pastoral en la parroquia de San Carlos. Fue desfigurado y luego fusilado el 7
de agosto de 1936, tras rechazar el renunciar a su fe o blasfemar.
Antonio Roig Guasch, párroco y ecónomo de San
Francisco Javier en Formentera, fue capturado entre el 7 y el 9 de agosto de
1936. Lo encerraron en una prisión improvisada, donde fue torturado. Trataron
de hacerlo blasfemar y, ante su negativa, fue ejecutado a tiros.
Todos los demás sacerdotes fueron encerrados en
el Castillo de Ibiza y fueron ejecutados el 13 de septiembre luego de un
atentado que dejó unos 20 muertos y muchos heridos.
Luego de la ejecución, los cuerpos quedaron sin
sepultar para luego ser llevados al cementerio municipal. El 29 de octubre de 1940,
fueron llevados a la Catedral de Ibiza, donde reposan actualmente.
Fuente: EWTN News
