¿Y ahora qué?
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| Dominicas de Lerma |
Ayer, en la oración, esta era la pregunta que le hacía
al Señor: ¿y ahora qué?
Estos días de ejercicios espirituales han sido un
verdadero regalo para el cuerpo, donde he podido descansar, y para el espíritu,
donde el Señor me ha hablado profundamente al corazón.
El tiempo se ha detenido y solo había una cosa
importante: el Señor. Todo, pero todo, giraba en torno a Él. Y, claro, cuando
tocas el cielo no quieres volver a la tierra.
Esto es normal que nos pase después de un retiro, de
pasar unos días de descanso, que nos cueste volver a nuestra vida, a nuestro
trabajo o a nuestra casa.
Porque estamos llamados a la eternidad y vamos en
busca de la felicidad. Y esta felicidad, cuando la encuentras, no quieres que
se acabe o, como me decía una amiga hace unos días: «No quiero que se me pase».
Pero Jesús no inmortalizó el momento de la
transfiguración, ni tan siquiera contestó a Pedro cuando le dijo de hacer tres
tiendas.
Jesús les manifestó Su gloria, les dejó ver Su
divinidad; en definitiva, se asomaron al cielo. Y después nos dice el texto del
Evangelio: Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: «Levantaos, no temáis».
Aquí encontré respuesta a mi pregunta: ¿y ahora qué?
Levántate y no tengas miedo. Yo estoy contigo. Lo que
has vivido es real, pero es necesario ahora volver al día a día y llevar allí
mi buena noticia.
Y este es Jesús, el que nos alienta en nuestras luchas
y nos da la fuerza para vivir cada día con alegría y ser felices. Sea en el
Tabor o en la llanura.
Lo importante es que siempre esté Jesús con nosotros,
no perder al Señor por nada. En todo lo que tengamos que vivir, que esté Él.
Hoy el reto del amor es leer despacio el pasaje de la
transfiguración en san Mateo 17, 1-9.
Te dejo aquí el link a la Biblia de la Conferencia
Episcopal Española:
https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/nuevo-testamento-mateo/
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
25 septiembre 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
